Bueno, tras el largo tiempo que he pasado sin escribir debido a los problemas que he tenido en el pc, aquí vuelvo, a la carga, con el blog musical más poderoso a estas orillas del Mississipi. Para ello, quería poner una canción facilita de escuchar, pero que al mismo tiempo tuviera una calidad musical acojonante, así que de canción del verano, nada... ah, por cierto, este verano, si puedo escribir más, combatiremos a las malvadas canciones del verano que vengan a dar por culo. Yo al menos pienso hacerlo, porque he acabado hoy los exámenes, y pienso pasarme un mes de julio de relax absoluto, y eso implicará que escriba más.
Journey es un grupo que me gusta muchísimo desde hace años, sobre todo por su batería Steve Smith, y su segundo vocalista, Steve Perry (que por cierto, tenía un toque a Bon Scott, físicamente hablando, claro), amén de su genial teclista, cuyo nombre no recuerdo ahora... Los descubrí por Los Simpsons, y no sé porqué, siempre los confundí con Rainbow, el grupo de Ritchie Blackmore y Cozy Powell, pero luego gracias al Impío ausente, logré descubrir su verdadero nombre, y lo más importante, su look hortera... y aquí os dejo el tema que descubrí en Los Simpsons, cuando el hijo de Monty Burns, se reúne con su padre después del "secuestro" de Homer, y así como quien no quiere la cosa, suena esta canción, de no se sabe dónde, y todos comienzan a bailar... no es ni mi canción favorita de Journey, ni es mi disco favorito, pero es sencillita y pegadiza, así que pega bastante, que hoy hace calor... viendo que tengo ahora mismo en la cabeza demasiado cine por culpa de mi último examen, no comentaré en exceso.. disfrutadla, porque merece la pena.
M&M
jueves, junio 28, 2007
domingo, junio 03, 2007
Since I've been loving you
Cuando me quedo en silencio, intento explicar lo que siento por ti.No sé si lo leí en un libro, lo escuché en una canción o lo decían en una peli... el caso es que esta frase me dejó totalmente atontado, sintiendo que iba para mí, y que alguien me la decía...
Sé que puedo ser pesado con Led Zeppelin, sé que nombro a Jimmy Page más que al ambiguo aunque tierno Marcos Domínguez, pero esta canción significa mucho para mí, y no quería dejar de ponerla en este santo y magno blog. Iba a ir acompañado de una foto de regalo de cumpleaños que me ha encantado, pero no va a poder ser... así que os dejo con el carismático, Jimmy Page, y EL BLUES: Since I've been loving you.

M&M
jueves, mayo 24, 2007
Fly the moon
Hoy vengo presto a escribir, lo debo, hice una promesa, y como siempre, 2 meses después, la cumplo. Y lo haré con una mentira. Y es que no puede calificarse como otra cosa esta canción, clásica definición del amor perfecto que nunca se da, por los motivos que sean.
Nunca he sido muy fan de Sinatra, pero como todo el mundo, en algún momento de mi vida (probablemente ebrio) he cantado el My way o el New York, New York... no es que esté muy orgulloso de ello, pero cuando he cantado Don't stop me now como una loca por la avenida de la Constitución en fin de año agarrando a un impío ebrio y violento, tampoco puedes caer más bajo. En fin, todos hemos oído y cantado a Sinatra, y yo además en público. Fue el día que murió... lo recuerdo como si fuera ayer. Fue un jueves de, si no recuerdo mal, el 98. Tenía clase por la tarde, de música, y antes de bajar a gimnasia, el profesor por la mañana nos dijo que para la tarde todos lleváramos un mural con fotos de Sinatra... y que cantáramos algo...
En fin, llegó mi momento crucial, yo ahí en mi pupitre, el tío más cortado que hayáis imaginado, el único que nunca actuaba en las funciones de la clase porque no me salía de los huevos, cantando My way... fue uno de los momentos más realmente patéticos de mi vida. Con 11 años, la voz entrecortada y siendo un tapón, el profesor me hace subir a la pizarra y ponerme a imitar a La Voz... doy gracias a Clint de que nadie grabara ese momento, porque sería el final de mi carrera como crooner, incluso antes de haber comenzado.
Nunca me cayó demasiado bien el amigo Sinatra... un tío que no soporta al grupo más grande que ha dado la historia de la música no puede caerme bien, pero mira... alguien que tiene a Ava Gardner lo quita toda su vida, será por algo...
Para mi pequeña Mary, mes y pico después cumplo mi promesa XD
M&M
Nunca he sido muy fan de Sinatra, pero como todo el mundo, en algún momento de mi vida (probablemente ebrio) he cantado el My way o el New York, New York... no es que esté muy orgulloso de ello, pero cuando he cantado Don't stop me now como una loca por la avenida de la Constitución en fin de año agarrando a un impío ebrio y violento, tampoco puedes caer más bajo. En fin, todos hemos oído y cantado a Sinatra, y yo además en público. Fue el día que murió... lo recuerdo como si fuera ayer. Fue un jueves de, si no recuerdo mal, el 98. Tenía clase por la tarde, de música, y antes de bajar a gimnasia, el profesor por la mañana nos dijo que para la tarde todos lleváramos un mural con fotos de Sinatra... y que cantáramos algo...
En fin, llegó mi momento crucial, yo ahí en mi pupitre, el tío más cortado que hayáis imaginado, el único que nunca actuaba en las funciones de la clase porque no me salía de los huevos, cantando My way... fue uno de los momentos más realmente patéticos de mi vida. Con 11 años, la voz entrecortada y siendo un tapón, el profesor me hace subir a la pizarra y ponerme a imitar a La Voz... doy gracias a Clint de que nadie grabara ese momento, porque sería el final de mi carrera como crooner, incluso antes de haber comenzado.
Nunca me cayó demasiado bien el amigo Sinatra... un tío que no soporta al grupo más grande que ha dado la historia de la música no puede caerme bien, pero mira... alguien que tiene a Ava Gardner lo quita toda su vida, será por algo...
Para mi pequeña Mary, mes y pico después cumplo mi promesa XD
M&M
lunes, mayo 21, 2007
Rory Gallagher, al fin
Aquí tenemos mi primera obra a presentar, de la colección Montana, es Ensayo de álbum en vinilo de Rory Gallagher, Tattoo, sobre bandera del centenario del Sevilla con póster de Led Zeppelin al fondo y con iluminación divina.

Y aquí mi segunda obra, Ensayo de álbum en vinilo de Rory Gallagher, Tattoo, sobre bandera del centenario del Sevilla y con menos luces que Marcos Domínguez, alias "El ambiguo pensador".

Ah, por cierto, un último detallito de la colección Montana

P.D. Wiwin, si a 4 vinilos le sumamos 1, ¿Cuántos vinilos nos quedan?
M&M
Y aquí mi segunda obra, Ensayo de álbum en vinilo de Rory Gallagher, Tattoo, sobre bandera del centenario del Sevilla y con menos luces que Marcos Domínguez, alias "El ambiguo pensador".
Ah, por cierto, un último detallito de la colección Montana
P.D. Wiwin, si a 4 vinilos le sumamos 1, ¿Cuántos vinilos nos quedan?
M&M
miércoles, mayo 16, 2007
miércoles, mayo 09, 2007
martes, abril 24, 2007
Portrait of Jennie
¿Qué ocurre cuando juntas a un pianista excepcional y al que en su día fue considerado el nuevo Miles Davis? ¿Qué sucede si dejas colaborar a Oscar Peterson y a Freddie Hubbard? Pues que únicamente puede salir una colaboración tan excepcional como el Face to face, un disco de tanto calibre que probablemente cualquier monstruo del jazz firmaría.
Tengo vagos recuerdos de la primera vez que escuché a Freddie Hubbard. Probablemente sería en una de mis largas noches de insomnio, esas en las que suelo hacer la mayoría de descubrimientos musicales, escuchando el programa de jazz de RNE que emite de madrugada, y me llamó la atención un "joven" trompetista que fue apodado como el nuevo Miles Davis por sus extraordinarias condiciones con ese instrumento, aunque evidentemente, nunca habrá un nuevo Miles, igual que tampoco habrá un nuevo Brando o un nuevo Beckenbauer. El primer disco suyo que escuché fue el Red Clay, probablemente, bajo mi humilde e inexperta opinión, su mejor disco, y uno de esos álbumes claves en la historia del jazz, que le dejan a uno ese regusto que solo pasa con discos como el Kind of blue, el Love supreme, Body and soul, o el Inmortal, de Charlie Parker.
A Oscar Peterson sí le conocí más a fondo, gracias a un tío mío que era mi proveedor de música antes de tener internet. Un recopilatorio con Chet Baker, Chick Corea, Keith Jarret, Ben Webster, Lester Young o Kenny Burrell, y que aún guardo como oro en paño. Desde entonces, creo que pocos pianistas que he escuchado podrían ponerse a la altura de este absoluto monstruo del jazz y el blues. Art Tatum, Duke Ellington, y quizás Bill Evans y algún otro... pero pocas veces puedes comparar a un guitarrista, por muy bueno que sea, con Django Reinhardt o Andrés Segovia...
Mi intención principal era que escucharais Tippin', mi pieza favorita del disco, de una velocidad y un ritmo frenéticos, con una batería alucinante (Como ayer ¿No, impío?), pero al final me he decidido a que escuchéis una de las mejores canciones que me gusta ponerme cuando estoy absoluto depresivo, y que, sinceramente, ignoro si tiene algo que ver con la peli de William Dieterle: Portrait of Jennie.
Tengo vagos recuerdos de la primera vez que escuché a Freddie Hubbard. Probablemente sería en una de mis largas noches de insomnio, esas en las que suelo hacer la mayoría de descubrimientos musicales, escuchando el programa de jazz de RNE que emite de madrugada, y me llamó la atención un "joven" trompetista que fue apodado como el nuevo Miles Davis por sus extraordinarias condiciones con ese instrumento, aunque evidentemente, nunca habrá un nuevo Miles, igual que tampoco habrá un nuevo Brando o un nuevo Beckenbauer. El primer disco suyo que escuché fue el Red Clay, probablemente, bajo mi humilde e inexperta opinión, su mejor disco, y uno de esos álbumes claves en la historia del jazz, que le dejan a uno ese regusto que solo pasa con discos como el Kind of blue, el Love supreme, Body and soul, o el Inmortal, de Charlie Parker.
A Oscar Peterson sí le conocí más a fondo, gracias a un tío mío que era mi proveedor de música antes de tener internet. Un recopilatorio con Chet Baker, Chick Corea, Keith Jarret, Ben Webster, Lester Young o Kenny Burrell, y que aún guardo como oro en paño. Desde entonces, creo que pocos pianistas que he escuchado podrían ponerse a la altura de este absoluto monstruo del jazz y el blues. Art Tatum, Duke Ellington, y quizás Bill Evans y algún otro... pero pocas veces puedes comparar a un guitarrista, por muy bueno que sea, con Django Reinhardt o Andrés Segovia...
Mi intención principal era que escucharais Tippin', mi pieza favorita del disco, de una velocidad y un ritmo frenéticos, con una batería alucinante (Como ayer ¿No, impío?), pero al final me he decidido a que escuchéis una de las mejores canciones que me gusta ponerme cuando estoy absoluto depresivo, y que, sinceramente, ignoro si tiene algo que ver con la peli de William Dieterle: Portrait of Jennie.
jueves, abril 19, 2007
Late november
Led Zeppelin tiene una curiosa anécdota cuando estaban dando un concierto. Llegó el momento de tocar The battle of Evermore, pieza épica del grupo de reminiscencias tolkienianas, y a Robert Plant le tocó hacer la introducción. Quien la haya escuchado, sabrá que no la canta sólo él, si no que necesita la ayuda de una mujer porque se compuso para dos voces, una masculina y otra femenina. Llegado el momento de presentar a la mujer que cantaría con él, se llevó una gran sorpresa: Y bien, espereo que le deis un fuerte aplauso a la maravillosa mujer que nos ayudó a grabar el la canción para el cuarto álbum, ya que sin su ayuda habría sido sencillamente imposible completarla de manera tan excelente como salió: John Paul Jones... ¡¡¡¿John Paul Jones?!!!. Todo acabó con el consiguiente descojone de Jimmy Page y de Bonham, y con la forzada actuación en falsete de John Paul Jones como acompañante femenina.
Esa mujer era Sandy Denny, y a día de hoy, es una de las grandes voces del rock, olvidadas, pero estaría a la altura de una Janis (aunque Janis siempre será Janis), Dusty Springfield o Signe Toly Anderson. Comenzó en los 60 cantando a lo Joan Baez, modelo norteamericano de cansautora, para posteriormente adquirir influencias de diferentes grupos mientras estudiaba música en la universidad, donde se hizo gran amiga de Jimmy Page, que en esos momentos iniciaba una fulgurante carrera como músico de estudio. Tras tocar la pandereta en un disco de su novio, cuyo nombre no recuerdo, cogió el blues y el folk como bandera principal de su temática y entró en diferentes grupos, uno de ellos Single Fairport convention, que tendría hasta mediados de los 70, con su amigo y enorme guitarrista Richard Thompson, y que es un grupo poco recordado hoy en día, The Strawbs, grupo psicodélico donde apenas duró un par de canciones, o Fotheringay, con el que únicamente grabaría un disco.
Tras ello, iniciaría una gran carrera en solitario en la que bebería del mejor folk británico que influyó a otros grandes como Led Zeppelin o Rory Gallagher. Algunas colaboraciones con discos del zeppelín de plomo, o Tommy, la enorme ópera rock de The Who. Alcanzando una gran notoriedad y siendo una de las más respetadas estrellas del rock de estos tiempos, muere, creo que por una caída de una escalera, escasos meses después de haber tenido a su primera y única hija... supongo que si no mueres joven, no eres una leyenda.
Esa mujer era Sandy Denny, y a día de hoy, es una de las grandes voces del rock, olvidadas, pero estaría a la altura de una Janis (aunque Janis siempre será Janis), Dusty Springfield o Signe Toly Anderson. Comenzó en los 60 cantando a lo Joan Baez, modelo norteamericano de cansautora, para posteriormente adquirir influencias de diferentes grupos mientras estudiaba música en la universidad, donde se hizo gran amiga de Jimmy Page, que en esos momentos iniciaba una fulgurante carrera como músico de estudio. Tras tocar la pandereta en un disco de su novio, cuyo nombre no recuerdo, cogió el blues y el folk como bandera principal de su temática y entró en diferentes grupos, uno de ellos Single Fairport convention, que tendría hasta mediados de los 70, con su amigo y enorme guitarrista Richard Thompson, y que es un grupo poco recordado hoy en día, The Strawbs, grupo psicodélico donde apenas duró un par de canciones, o Fotheringay, con el que únicamente grabaría un disco.
Tras ello, iniciaría una gran carrera en solitario en la que bebería del mejor folk británico que influyó a otros grandes como Led Zeppelin o Rory Gallagher. Algunas colaboraciones con discos del zeppelín de plomo, o Tommy, la enorme ópera rock de The Who. Alcanzando una gran notoriedad y siendo una de las más respetadas estrellas del rock de estos tiempos, muere, creo que por una caída de una escalera, escasos meses después de haber tenido a su primera y única hija... supongo que si no mueres joven, no eres una leyenda.
jueves, abril 12, 2007
Nowhere Man
Desde el sábado, el disco que más escucho es el Rubber Soul. No sé porqué, quizás porque me anima, y lo último que necesito en estos momentos es ponerme melancólico. O quizás es porque me trae buenos recuerdos. O quizás, sencillamente, porque es el que más me apetece escuchar. Es de mis discos favoritos, dentro de lo que me cuesta escoger un sólo disco de la banda más grande de todos los tiempos, pero me parece un disco que significa un cambio en su trayectoria y contiene mucha más poesía y temas más profundos que los tocados hasta ahora.
La cosa es que esta canción significa mucho para mí, ya que siempre tengo el recuerdo de cuando la vi por primera vez en Yellow Submarine, que es de mis pelos favoritas desde niño y es uno de mis recuerdos de infancia. En ella, el hombre de ninguna parte era Hillary, Bob, Ronald, Jeremy... tan nadie que no tenía ni nombre y no tenía más sitio que un lugar vacío donde pasaba las horas muertas demostrando cuánto sabía en todos los campos posibles de ciencia y arte, pero que realmente se sentía solo y vacío. Cuando se hace amigo de Ringo, descubre las cosas buenas de la vida, y al final acaba encontrando la belleza en lo más oscuro, A rose in nose, y hallando la felicidad en un lugar bien diferente en aquel al que vivía, solo y hastiado de tanta sabiduría.
Todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos sentido como Jeremy, perdidos en nuestro propio mundo y engañados por algo que pensábamos que nos hacía felices, cuando realmente estábamos más solos que nunca, y que todo el conocimiento y las cosas supefluas de la vida no hacen más que engañarnos de todo aquello que al final de todo, al final de ese camino, es lo que recordamos, las cosas que sólo las personas con las que vivimos y a las que queremos pueden proporcionarnos, y en los últimos días me he dado más cuenta de ello, que lo que te da un amigo y un sitio en el que sentirte querido no te lo da nada. Todos hemos sido alguna vez Jeremy. Y en todos vosotros, he pensado mientras escribía este post. En Randy, en Abelo, en Anita, en Lau, en José, en Guille, en Puerta, en Antonio, en Dani, en Raúl, en mi niña de los marcas, en mi pequeña Barbe, en mi princesa, en el pequeño ambiguo, en el metro, en la enana malvada... all of you. Belive it or not, It makes me smile.

La cosa es que esta canción significa mucho para mí, ya que siempre tengo el recuerdo de cuando la vi por primera vez en Yellow Submarine, que es de mis pelos favoritas desde niño y es uno de mis recuerdos de infancia. En ella, el hombre de ninguna parte era Hillary, Bob, Ronald, Jeremy... tan nadie que no tenía ni nombre y no tenía más sitio que un lugar vacío donde pasaba las horas muertas demostrando cuánto sabía en todos los campos posibles de ciencia y arte, pero que realmente se sentía solo y vacío. Cuando se hace amigo de Ringo, descubre las cosas buenas de la vida, y al final acaba encontrando la belleza en lo más oscuro, A rose in nose, y hallando la felicidad en un lugar bien diferente en aquel al que vivía, solo y hastiado de tanta sabiduría.
Todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos sentido como Jeremy, perdidos en nuestro propio mundo y engañados por algo que pensábamos que nos hacía felices, cuando realmente estábamos más solos que nunca, y que todo el conocimiento y las cosas supefluas de la vida no hacen más que engañarnos de todo aquello que al final de todo, al final de ese camino, es lo que recordamos, las cosas que sólo las personas con las que vivimos y a las que queremos pueden proporcionarnos, y en los últimos días me he dado más cuenta de ello, que lo que te da un amigo y un sitio en el que sentirte querido no te lo da nada. Todos hemos sido alguna vez Jeremy. Y en todos vosotros, he pensado mientras escribía este post. En Randy, en Abelo, en Anita, en Lau, en José, en Guille, en Puerta, en Antonio, en Dani, en Raúl, en mi niña de los marcas, en mi pequeña Barbe, en mi princesa, en el pequeño ambiguo, en el metro, en la enana malvada... all of you. Belive it or not, It makes me smile.
domingo, abril 01, 2007
¿Bohemian Rhapsody o Queen II?
¿Os suena esta imagen?

En esta foto aparece mi futura señora en el lugar de Roger Taylor, acompañado de Thais Villas en el lugar de John Deacon, Yolanda Ramos en el lugar de Freddy el magno y Cristina Peña, diosa del impío, en el lugar de, según leo, su adorado Brian May. Bien. Hasta ahí normal. La cosa es que, según el señor Polanco, este disco, probablemente el mejor de la discografía de Queen junto con el Sheer heart attack, es el Bohemian Rhapsody. Propio de periodicuchos de tercera fila. Esta imagen imita al ¡¡¡QUEEN II!!!... hala, ya me he desquitado, coño. Los irlandeses y Polanco sacan lo peor de mí.

En esta foto aparece mi futura señora en el lugar de Roger Taylor, acompañado de Thais Villas en el lugar de John Deacon, Yolanda Ramos en el lugar de Freddy el magno y Cristina Peña, diosa del impío, en el lugar de, según leo, su adorado Brian May. Bien. Hasta ahí normal. La cosa es que, según el señor Polanco, este disco, probablemente el mejor de la discografía de Queen junto con el Sheer heart attack, es el Bohemian Rhapsody. Propio de periodicuchos de tercera fila. Esta imagen imita al ¡¡¡QUEEN II!!!... hala, ya me he desquitado, coño. Los irlandeses y Polanco sacan lo peor de mí.
lunes, marzo 26, 2007
Newborn Awakening
Hay varias cosas que me ponen de muy buen rollo. Puedo estar de bajona gordísima, pero si tengo eso, se me cambia la cara y se me dibuja una sonrisa de oreja a oreja. Una de ellas es Me llamo Earl. Es una de las pocas series que veo, y que además de eso, disfruto. Veo Little Britain o Prison Break, y también me encantan, pero no me transmiten ese mensaje positivo que sí tiene Earl. La propia idea de la que parte la serie, más sus personajes principales hacen que me llegue al corazón, sobre todo el personaje de Randy. Es probablemente el personaje más tonto de la serie, pero es el mejor ejemplo de bondad desinteresada que se puede poner, o el propio Earl, que era una mezcla de pierrot y el Dioni, y al final te acaba cayendo de puta madre, porque al fin y al cabo también es un bonachón, y así con todo el reparto, porque están tratados con una inocencia y una ternura tremendas. La lista de Earl es de las mejores cosas que le han pasado a mi vida en mucho tiempo.
Una de las cosas que más destaca de la serie es su pedazo de banda sonora. AC/DC, Lynyrd Skynyrd, Black Rebel Motorcycle Club, Queen, The Doors... y precísamente, sobre The Doors va este post. Es otra de esas cosas que me levanta la moral cuando estoy depre.Y esta canción que aparece en un episodio de Me llamo Earl es un gran ejemplo de lo que era su música: psicodelia, como en Light my fire, o lentitud casi tediosa, como Riders of the storm.
Siendo una banda enorme, de las 10 más importantes de la historia del rock (por delante de los Stones, evidentemente), hoy en día sus integrantes no son de los más recordados salvo Jim Morrison. Evidentemente, era fotogénico, para qué lo vamos a negar, y carismático... Ray Manzarek es, probablemente, el mejor teclista que ha parido el rock. Sus melodías son puro ácido, dando la sensaciómn de que estás en la costa oeste yanki poniéndote ciego de LSD en plenos 60. Si fuésemos justos y no midiésemos sólo la belleza, probablemente el gran líder de The Doors debería ser Ray... pero bueno. También debemos recordar a Robby Krieger, el gran guitarrista. Se dice que es poco técnico, que no sabía marcarse un punteo rápido y que su estilo de música era sota-caballo y rey... pero, ¿Quién no se pone farruco con los solos de Light my fire o The end?. Cada día se busca más la técnica en la música, y se olvida a los genios capaces de levantar sensaciones sin necesidad de correr el mástil 3 veces en 1 segundo... probablemente, sin esta banda, el rock psicodélico y el progresivo no habrían sido lo mismo.
Por cierto, mi camiseta de The Doors tiene la portada del Waiting for the sun, como dato estadístico.

No me he olvidado de tu sorpresa, pequeña wei, pero no la encuentro XD
Una de las cosas que más destaca de la serie es su pedazo de banda sonora. AC/DC, Lynyrd Skynyrd, Black Rebel Motorcycle Club, Queen, The Doors... y precísamente, sobre The Doors va este post. Es otra de esas cosas que me levanta la moral cuando estoy depre.Y esta canción que aparece en un episodio de Me llamo Earl es un gran ejemplo de lo que era su música: psicodelia, como en Light my fire, o lentitud casi tediosa, como Riders of the storm.
Siendo una banda enorme, de las 10 más importantes de la historia del rock (por delante de los Stones, evidentemente), hoy en día sus integrantes no son de los más recordados salvo Jim Morrison. Evidentemente, era fotogénico, para qué lo vamos a negar, y carismático... Ray Manzarek es, probablemente, el mejor teclista que ha parido el rock. Sus melodías son puro ácido, dando la sensaciómn de que estás en la costa oeste yanki poniéndote ciego de LSD en plenos 60. Si fuésemos justos y no midiésemos sólo la belleza, probablemente el gran líder de The Doors debería ser Ray... pero bueno. También debemos recordar a Robby Krieger, el gran guitarrista. Se dice que es poco técnico, que no sabía marcarse un punteo rápido y que su estilo de música era sota-caballo y rey... pero, ¿Quién no se pone farruco con los solos de Light my fire o The end?. Cada día se busca más la técnica en la música, y se olvida a los genios capaces de levantar sensaciones sin necesidad de correr el mástil 3 veces en 1 segundo... probablemente, sin esta banda, el rock psicodélico y el progresivo no habrían sido lo mismo.
Por cierto, mi camiseta de The Doors tiene la portada del Waiting for the sun, como dato estadístico.
No me he olvidado de tu sorpresa, pequeña wei, pero no la encuentro XD
jueves, marzo 15, 2007
El Señor de los Anillos
El Señor de los Anillos forma parte de mi vida desde que cumplí los 10 años. Desde entonces, ha sido mi libro favorito, y lo releo una vez al año sin falta alguna desde hace 10 años. En estos años, los personajes del libro han pasado a formar parte de mí, desde personajes tan aparentemente poco importantes en la trama como el príncipe de Dol Amroth Imrahil, o Hama, guardián de Theoden, pasando por los miembros de la Comunidad del Anillo, los Nazgul, Sauron, los rohirrim, Denethor, o Faramir, hasta llegar a mis dos personajes favoritos, Gandalf, y Aragorn. Por ello, cuando me enteré que se iba a hacer una película, tuve esa mezcla de ganas y de miedo que supongo que tuvimos todos los fans del profesor Tolkien, cuyas adaptaciones a la gran pantalla en dibujos animados no habían sido muy gratificantes.
Recuerdo perfectamente el día del estreno. 19 de diciembre de 2001. Ese fue un año de bastantes cambios en mi vida. Entré en un nuevo colegio, me cambié de casa, y por encima de todas las cosas, recuerdo ese día. Fui a comprar las entradas 1 mes antes, y ese mes se me hizo interminable. El día del estreno, el Lagüens y yo hicimos rabona, porque yo tenía clases hasta las 8 de la noche, y fuimos a ver la peli en la primera sesión. Cuando apareció escrito en grande EL SEÑOR DE LOS ANILLOS y escuché la voz de Galadriel con la música de Howard Shore, supe que en ese momento, mi vida entraba en una nueva etapa.
La primera raza que se nos presentaba era la más insignificante, la menos importante en los quehaceres de este mundo imaginado: Los hobbits. Ellos, felices de ignorar y ser ignorados por el mundo exterior, viven en la Comarca, representación idílica de la Inglaterra en que vivía Tolkien, moribunda tras los bombardeos de la Luftwafe, pues ESDLA no deja ser una mera idealización del mundo real, con su bienes y sus males. A pesar de su supuesta paz e insignificancia, ninguno de los 4 hobbits protagonistas es capaz de imaginar el futuro que sus vidas jugarán en el destino de su mundo, unos seres que dejarán la confortable existencia en su país natal para adentrarse en un mundo que conocían por las historias de Bilbo.
Cuando llegamos al Concilio de Elrond, podemos observar que los propios pueblos libres están enfrentados entre ellos. Ninguno reconoce las bondades y virtudes de los otros, y eso alimenta el poder creciente del Anillo de poder. El ansia de poder de algunos les lleva a su perdición, rompiendo lo básico para vencer: permanecer unidos contra el mal. Al final, debe triunfar el bien, y la razón, y como si de un crisol de culturas se tratase, humanos, elfos, enanos y hobbits marcharán a combatir a los nueve de Sauron, y queda formada La comunidad del Anillo.
Cuando 3 horas después había visto cobrar vida todo lo que yo consideraba imposible, estaba yo ahí llorando como una loca, y me dijo el Lagüens: ¿Estás llorando? y mi respuesta fue: Es que... me he mordido la lengua. La canción que acompaña la caída de Boromir y el entierro de Aragorn es intimista, que se asemeja al último aliento del gran hijo del Senescal de Gondor.
Pero, aún con Boromir recorriendo el Anduin en su barcaza fúnebre y la compañía dividida, todo oscuro y poco esperanzador, siempre queda aquello en lo que se basa la gran obra de Tolkien: la amistad. Siempre que uno de los protagonistas flaquea, siempre que se produce una derrota, tienen una mano tendida a la que agarrarse, y mientras hay vida, hay esperanza.
Quizás la oscuridad caiga sobre nosotros, pero mientras permanezcamos unidos...
Cuando comienzan Las dos torres, la historia comienza donde se dejó. Frodo y Sam perdidos en Emyn Muyl, Merry y Pippin en manos de los orcos, y Aragorn, Legolas y Gimli persiguiéndolos sin descanso. Uno de los puntos interesantes que toma la historia en Las dos torres es el aumento de poder de Saruman. Quizás la novela puede ser tachada de tópica y maniquea, pero Tolkien siempre supo en qué se basaba la maldad de sus personajes, y lo más importante, su punto débil: el poder. La metáfora que coloca Tolkien en sus malos, y en los personajes más ambiguos de la historia, es que siempre que alguien quiera más poder del que le correspone, aquel que quiere acaparar más de lo que debe, siempre acabará derrotado, y aquí el ejemplo es Saruman. Cuando Saruman juró luchar contra el Nigromante en el Concilio Blanco trató de ocultar el paradero del Anillo para encontrarlo él, y poder ser el nuevo señor oscuro y dirigir la Tierra Media desde su torre de Orthanc. Pero, cuando ansias poder, te acabas encontrando con aquello que odias, y Saruman acabó bajo las redes de aquel al que un día juró combatir. Al igual que los Nazgul, su ansia de poder fue su perdición. Los Nazgul son los enemigos perfectos, son aquello a lo que tememos desde niños, la oscuridad, lo que no podemos ver pero sentimos, el puro mal.
En esta segunda parte también nos encontramos con uno de los pueblos más importantes de los hombres de la Tierra Media. Uno de los mensajes que se desprende de la obra de Tolkien era su profundo amor y respeto por el medio ambiente, y el miedo que siempre tuvo de que las máquinas reemplazaran al hombre, y aniquilasen todo aquello que la madre naturaleza nos había dado, y ello lo representa, aparte de en los elfos, en los rohirrim, unos hombres que están en sintonía con los animales, y especialmente con sus caballos, y que Tolkien creó a imagen semejanza de las razas nórdicas medievales que él tanto adoraba, ya que consideraba que eran la clase precedente del pueblo bretón. Rohan, antaño un pueblo grande, orgulloso, está ahora menguado por el control que ejerce Saruman en Theoden Rey a través de Grima, su repugnante infiltrado, pero cuando Gandalf lo libera de su maldición, el orgullo de su raza y el rostro de su sobrina Eowyn (para la que Tolkien se inspiró en la belleza nórdica de Rosa Wiwin) le devuelven al campo de batalla.
La naturaleza, como ya he dicho arriba, tiene un gran papel en ESDLA, llegando al punto de que los árboles cobran vida. Si en Macbeth el bosque se movía, en Las dos torres, Tolkien le da vida a este para llevarlo a la guerra y permitir derrotar a Saruman, prepotente y desguardado. Pero todo ello no habría sido posible sin aquellos que les dotaron de vida y les enseñaron a hablar: los elfos. Es la raza más imposible de encontrar en este mundo, la perfección tangible, etéreos, bellos, y sabios, y no, no formo parte de ellos, que podría llevar a engaños. Al principio resignados a abandonar este mundo por el que tanto han luchado, y decididos a dejarlo en manos de los hombres para que se pudran en él, finalmente harán honor a la Última Alianza de Gil-Galad y Elendil y combatirán junto a los humanos en la batalla contra Sauron.
Y si antes hemos hablado de los rohirrim, en El retorno del Rey encontramos a la gran raza de los hombres, los descendientes de Elendil, el amigo de los elfos que combatió contra Sauron. Hoy en día, el que antaño fue el pueblo más grande sobre la Tierra Media, está casi condenado a su extinción, al haber mezclado la ilustre sangre de los dunedain descendientes de Elros con las de otros hombres de razas menores, aunque si algo no mengua es su valor. Podemos comprobarlo dentro de las murallas de la nueva capital de Gondor, Minas Tirith, antaño Minas Anor, una de las dos ciudades gemelas que escoltaban a la antigua capital, Osgiliath, y que junto a su gemela Minas Ithil, actual Minas Morgul, se encargaba de que el mal que salía de Mordor no fuese más allá de los límites del Anduin.
Más allá de las murallas de la ciudad, los caballeros de Gondor son débiles. Ante unas hordas que les superan en 10 contra 1, su valor de poco sirve, aunque, como dice Gandalf: nunca hubo mucha esperanza, tan sólo la de un necio... y como el motivo principal de la novela es la esperanza, los gondorianos combaten al ejército del Rey Brujo por lealtad a una bandera. Aún siendo una locura propia de un demente, los capitanes de Denethor atacan Osgiliath, entregados a los orcos, y ni la propia sangre importa.
La esperanza siempre es poca durante toda la historia, pero todos los personajes tendrán que hacer frente a sus miedos interiores. El que más deberá vencer sus miedos será Aragorn, el destronado que retornará de la sombra para encabezar a los débiles ejércitos del Oeste contra el mal que se alza en el este. Aragorn es probablemente el personaje más complejo de la novela, siendo en apariencia el clásico tipo duro, al que con el paso del tiempo vemos una lucha interior que él mismo tiene miedo de emprender. Una vez que Elessar afronte su papel en la guerra, el rey retornará, y la espada llamada Narsil será forjada de nuevo, y Andúril, la llama del oeste, será empuñada en la batalla final que decidirá el destino de todo aquello por lo que los hombres, elfos, y demás pueblos libres de la Tierra Media han peleado.
Esa batalla final será en el Pelennor, donde el destino de la humanidad parece más negro que nunca... hasta que el sentido de la batalla cambia. Aquel que nunca sería vencido por un hombre es derrotado, y donde antes sólo había oscuridad, luce un breve, aunque placentero, sol. Los rohirrim, haciendo honor a su pacto, cabalgan desde el Abismo de Helm y derriban las líneas defensivas del ejército de Sauron.
Disfrutad. A mi particularmente se me ponen los pelos de punta.
Pero por desgracia, no será la última batalla que tendrán que afrontar. Gandalf, protagonista en la sombra de esta épica historia, y probablemente el más implicado en la larga batalla contra Sauron, trama un plan a la desesperada para dar una última oportunidad a un consumido Frodo. Allí donde la fuerza física perderá, el valor de los hombres deberá triunfar en un anzuelo que, según el propio Tolkien, Sauron muerde con fauces de acero. Un último sacrificio para que el bien triunfe sobre el mal, como el de Gandalf ante el Balrog en Khazad Dum, como el de Boromir en Parth Galen, como el de los rohirrim caídos ante un todopoderoso ejército de uruk-hai, el de Theoden en el Pelennor, como el de todos aquellos que han dado su vida para que todo llegue a este punto, para que, al final de la oscuridad, haya un pequeño halo de luz y esperanza al que agarrarse. Morir para dar una última oportunidad a un amigo.
Pero, es al final de todo, cuanto todo aquello por lo que has luchado se desvanece, en que has hecho el último esfuerzo, y todo ha acabado, cuando te das cuenta de lo más insignificante, de que echarás de menos aquello que antes carecía de importancia, cuando esos pequeños detalles de la vida diaria que nunca más volveremos a ver, son ahora más importantes que nunca. Frodo y Sam eran dos motas de polvo sumidas en una aventura que en nada se parecía a todo lo que habían imaginado, y cuando realmente se dan cuenta de que, al final, lo que importa es la amistad y contar con aquellos que te quieren. Todos han perdido algo. Amigos, familiares, sueños... pero al final, queda una bella enseñanza: cueste lo que cueste, el bien siempre vence al mal.
Es en ese momento, cuando todo parece haber acabado bien, cuando el pasado se hace presente y aparecen las heridas, tanto mentales como físicas, y el dolor se puede mitigar, pero siempre estarán presentes ahí como muestras de todo aquello por lo que hemos pasado. Recuerdos que a veces queremos enterrar en lo más hondo de nuestra alma, pero que están demasiado latentes. Decidimos que nuestra historia en el mundo toca a su fin, que ya hemos llevado a cabo nuestro cometido en la vida y que es el momento de dejar paso a ls nuevas generaciones, cederle el testigo a aquellos amigos que han estado con nosotros en los momentos difíciles, y abandonar ese mundo por el que tanto luchamos, sabedores de que nunca seremos olvidados por aquellos que nos quieren, aquellos por los que luchamos y dimos la vida, dejamos a fuego vivo grabado nuestro recuerdo en el mundo, para que nunca nos olviden. La despedida en los Puertos Grises no es un final, es un nuevo comienzo, el de otros que tendrán una oportunidad para mantener ese mundo que tanto queremos tan hermoso como siempre lo habríamos querido, una nueva historia en la somos partícipes al haber propiciado que esta pudiera ocurrir.
Ese sendero que todos recorremos...
No suena tan mal, ¿No?
Aquí acaba una historia que, hasta ahora, ha ocupado 10 años de mi vida, y muchos más de las de otros admiradores del profesor Tolkien, y admiradores también del respetuoso trabajo que hizo Peter Jackson adaptando al cine una obra tan compleja como personal.
Recuerdo perfectamente el día del estreno. 19 de diciembre de 2001. Ese fue un año de bastantes cambios en mi vida. Entré en un nuevo colegio, me cambié de casa, y por encima de todas las cosas, recuerdo ese día. Fui a comprar las entradas 1 mes antes, y ese mes se me hizo interminable. El día del estreno, el Lagüens y yo hicimos rabona, porque yo tenía clases hasta las 8 de la noche, y fuimos a ver la peli en la primera sesión. Cuando apareció escrito en grande EL SEÑOR DE LOS ANILLOS y escuché la voz de Galadriel con la música de Howard Shore, supe que en ese momento, mi vida entraba en una nueva etapa.
La primera raza que se nos presentaba era la más insignificante, la menos importante en los quehaceres de este mundo imaginado: Los hobbits. Ellos, felices de ignorar y ser ignorados por el mundo exterior, viven en la Comarca, representación idílica de la Inglaterra en que vivía Tolkien, moribunda tras los bombardeos de la Luftwafe, pues ESDLA no deja ser una mera idealización del mundo real, con su bienes y sus males. A pesar de su supuesta paz e insignificancia, ninguno de los 4 hobbits protagonistas es capaz de imaginar el futuro que sus vidas jugarán en el destino de su mundo, unos seres que dejarán la confortable existencia en su país natal para adentrarse en un mundo que conocían por las historias de Bilbo.
Cuando llegamos al Concilio de Elrond, podemos observar que los propios pueblos libres están enfrentados entre ellos. Ninguno reconoce las bondades y virtudes de los otros, y eso alimenta el poder creciente del Anillo de poder. El ansia de poder de algunos les lleva a su perdición, rompiendo lo básico para vencer: permanecer unidos contra el mal. Al final, debe triunfar el bien, y la razón, y como si de un crisol de culturas se tratase, humanos, elfos, enanos y hobbits marcharán a combatir a los nueve de Sauron, y queda formada La comunidad del Anillo.
Cuando 3 horas después había visto cobrar vida todo lo que yo consideraba imposible, estaba yo ahí llorando como una loca, y me dijo el Lagüens: ¿Estás llorando? y mi respuesta fue: Es que... me he mordido la lengua. La canción que acompaña la caída de Boromir y el entierro de Aragorn es intimista, que se asemeja al último aliento del gran hijo del Senescal de Gondor.
Pero, aún con Boromir recorriendo el Anduin en su barcaza fúnebre y la compañía dividida, todo oscuro y poco esperanzador, siempre queda aquello en lo que se basa la gran obra de Tolkien: la amistad. Siempre que uno de los protagonistas flaquea, siempre que se produce una derrota, tienen una mano tendida a la que agarrarse, y mientras hay vida, hay esperanza.
Quizás la oscuridad caiga sobre nosotros, pero mientras permanezcamos unidos...
Cuando comienzan Las dos torres, la historia comienza donde se dejó. Frodo y Sam perdidos en Emyn Muyl, Merry y Pippin en manos de los orcos, y Aragorn, Legolas y Gimli persiguiéndolos sin descanso. Uno de los puntos interesantes que toma la historia en Las dos torres es el aumento de poder de Saruman. Quizás la novela puede ser tachada de tópica y maniquea, pero Tolkien siempre supo en qué se basaba la maldad de sus personajes, y lo más importante, su punto débil: el poder. La metáfora que coloca Tolkien en sus malos, y en los personajes más ambiguos de la historia, es que siempre que alguien quiera más poder del que le correspone, aquel que quiere acaparar más de lo que debe, siempre acabará derrotado, y aquí el ejemplo es Saruman. Cuando Saruman juró luchar contra el Nigromante en el Concilio Blanco trató de ocultar el paradero del Anillo para encontrarlo él, y poder ser el nuevo señor oscuro y dirigir la Tierra Media desde su torre de Orthanc. Pero, cuando ansias poder, te acabas encontrando con aquello que odias, y Saruman acabó bajo las redes de aquel al que un día juró combatir. Al igual que los Nazgul, su ansia de poder fue su perdición. Los Nazgul son los enemigos perfectos, son aquello a lo que tememos desde niños, la oscuridad, lo que no podemos ver pero sentimos, el puro mal.
En esta segunda parte también nos encontramos con uno de los pueblos más importantes de los hombres de la Tierra Media. Uno de los mensajes que se desprende de la obra de Tolkien era su profundo amor y respeto por el medio ambiente, y el miedo que siempre tuvo de que las máquinas reemplazaran al hombre, y aniquilasen todo aquello que la madre naturaleza nos había dado, y ello lo representa, aparte de en los elfos, en los rohirrim, unos hombres que están en sintonía con los animales, y especialmente con sus caballos, y que Tolkien creó a imagen semejanza de las razas nórdicas medievales que él tanto adoraba, ya que consideraba que eran la clase precedente del pueblo bretón. Rohan, antaño un pueblo grande, orgulloso, está ahora menguado por el control que ejerce Saruman en Theoden Rey a través de Grima, su repugnante infiltrado, pero cuando Gandalf lo libera de su maldición, el orgullo de su raza y el rostro de su sobrina Eowyn (para la que Tolkien se inspiró en la belleza nórdica de Rosa Wiwin) le devuelven al campo de batalla.
La naturaleza, como ya he dicho arriba, tiene un gran papel en ESDLA, llegando al punto de que los árboles cobran vida. Si en Macbeth el bosque se movía, en Las dos torres, Tolkien le da vida a este para llevarlo a la guerra y permitir derrotar a Saruman, prepotente y desguardado. Pero todo ello no habría sido posible sin aquellos que les dotaron de vida y les enseñaron a hablar: los elfos. Es la raza más imposible de encontrar en este mundo, la perfección tangible, etéreos, bellos, y sabios, y no, no formo parte de ellos, que podría llevar a engaños. Al principio resignados a abandonar este mundo por el que tanto han luchado, y decididos a dejarlo en manos de los hombres para que se pudran en él, finalmente harán honor a la Última Alianza de Gil-Galad y Elendil y combatirán junto a los humanos en la batalla contra Sauron.
Y si antes hemos hablado de los rohirrim, en El retorno del Rey encontramos a la gran raza de los hombres, los descendientes de Elendil, el amigo de los elfos que combatió contra Sauron. Hoy en día, el que antaño fue el pueblo más grande sobre la Tierra Media, está casi condenado a su extinción, al haber mezclado la ilustre sangre de los dunedain descendientes de Elros con las de otros hombres de razas menores, aunque si algo no mengua es su valor. Podemos comprobarlo dentro de las murallas de la nueva capital de Gondor, Minas Tirith, antaño Minas Anor, una de las dos ciudades gemelas que escoltaban a la antigua capital, Osgiliath, y que junto a su gemela Minas Ithil, actual Minas Morgul, se encargaba de que el mal que salía de Mordor no fuese más allá de los límites del Anduin.
Más allá de las murallas de la ciudad, los caballeros de Gondor son débiles. Ante unas hordas que les superan en 10 contra 1, su valor de poco sirve, aunque, como dice Gandalf: nunca hubo mucha esperanza, tan sólo la de un necio... y como el motivo principal de la novela es la esperanza, los gondorianos combaten al ejército del Rey Brujo por lealtad a una bandera. Aún siendo una locura propia de un demente, los capitanes de Denethor atacan Osgiliath, entregados a los orcos, y ni la propia sangre importa.
La esperanza siempre es poca durante toda la historia, pero todos los personajes tendrán que hacer frente a sus miedos interiores. El que más deberá vencer sus miedos será Aragorn, el destronado que retornará de la sombra para encabezar a los débiles ejércitos del Oeste contra el mal que se alza en el este. Aragorn es probablemente el personaje más complejo de la novela, siendo en apariencia el clásico tipo duro, al que con el paso del tiempo vemos una lucha interior que él mismo tiene miedo de emprender. Una vez que Elessar afronte su papel en la guerra, el rey retornará, y la espada llamada Narsil será forjada de nuevo, y Andúril, la llama del oeste, será empuñada en la batalla final que decidirá el destino de todo aquello por lo que los hombres, elfos, y demás pueblos libres de la Tierra Media han peleado.
Esa batalla final será en el Pelennor, donde el destino de la humanidad parece más negro que nunca... hasta que el sentido de la batalla cambia. Aquel que nunca sería vencido por un hombre es derrotado, y donde antes sólo había oscuridad, luce un breve, aunque placentero, sol. Los rohirrim, haciendo honor a su pacto, cabalgan desde el Abismo de Helm y derriban las líneas defensivas del ejército de Sauron.
Disfrutad. A mi particularmente se me ponen los pelos de punta.
Pero por desgracia, no será la última batalla que tendrán que afrontar. Gandalf, protagonista en la sombra de esta épica historia, y probablemente el más implicado en la larga batalla contra Sauron, trama un plan a la desesperada para dar una última oportunidad a un consumido Frodo. Allí donde la fuerza física perderá, el valor de los hombres deberá triunfar en un anzuelo que, según el propio Tolkien, Sauron muerde con fauces de acero. Un último sacrificio para que el bien triunfe sobre el mal, como el de Gandalf ante el Balrog en Khazad Dum, como el de Boromir en Parth Galen, como el de los rohirrim caídos ante un todopoderoso ejército de uruk-hai, el de Theoden en el Pelennor, como el de todos aquellos que han dado su vida para que todo llegue a este punto, para que, al final de la oscuridad, haya un pequeño halo de luz y esperanza al que agarrarse. Morir para dar una última oportunidad a un amigo.
Pero, es al final de todo, cuanto todo aquello por lo que has luchado se desvanece, en que has hecho el último esfuerzo, y todo ha acabado, cuando te das cuenta de lo más insignificante, de que echarás de menos aquello que antes carecía de importancia, cuando esos pequeños detalles de la vida diaria que nunca más volveremos a ver, son ahora más importantes que nunca. Frodo y Sam eran dos motas de polvo sumidas en una aventura que en nada se parecía a todo lo que habían imaginado, y cuando realmente se dan cuenta de que, al final, lo que importa es la amistad y contar con aquellos que te quieren. Todos han perdido algo. Amigos, familiares, sueños... pero al final, queda una bella enseñanza: cueste lo que cueste, el bien siempre vence al mal.
Es en ese momento, cuando todo parece haber acabado bien, cuando el pasado se hace presente y aparecen las heridas, tanto mentales como físicas, y el dolor se puede mitigar, pero siempre estarán presentes ahí como muestras de todo aquello por lo que hemos pasado. Recuerdos que a veces queremos enterrar en lo más hondo de nuestra alma, pero que están demasiado latentes. Decidimos que nuestra historia en el mundo toca a su fin, que ya hemos llevado a cabo nuestro cometido en la vida y que es el momento de dejar paso a ls nuevas generaciones, cederle el testigo a aquellos amigos que han estado con nosotros en los momentos difíciles, y abandonar ese mundo por el que tanto luchamos, sabedores de que nunca seremos olvidados por aquellos que nos quieren, aquellos por los que luchamos y dimos la vida, dejamos a fuego vivo grabado nuestro recuerdo en el mundo, para que nunca nos olviden. La despedida en los Puertos Grises no es un final, es un nuevo comienzo, el de otros que tendrán una oportunidad para mantener ese mundo que tanto queremos tan hermoso como siempre lo habríamos querido, una nueva historia en la somos partícipes al haber propiciado que esta pudiera ocurrir.
Ese sendero que todos recorremos...
No suena tan mal, ¿No?
Aquí acaba una historia que, hasta ahora, ha ocupado 10 años de mi vida, y muchos más de las de otros admiradores del profesor Tolkien, y admiradores también del respetuoso trabajo que hizo Peter Jackson adaptando al cine una obra tan compleja como personal.
lunes, marzo 12, 2007
Sabbath, bloody sabbath
Bueno, como ando ocupado escribiendo el post más megaépico de la historia de este blog, y que probablemente sólo entenderá miss wiwin, y hace tiempo que no escribo, vengo a dejaros un detallito de mi exquisito y superior gusto musical, que probablemente sólo sabrá apreciar el pequeño impío: Black Sabbath.
La canción de apertura del Sabbath, bloody sabbath, que lleva el mismo nombre que el disco. Un riff que destila odio por el mundo, un riff violento, algo propio del grupo de Birmingham, y de su guitarra, el maestro Tony Iommi, probablemente el mejor creador de riffs del rock setentero. Disfrutadlo... si podéis
La canción de apertura del Sabbath, bloody sabbath, que lleva el mismo nombre que el disco. Un riff que destila odio por el mundo, un riff violento, algo propio del grupo de Birmingham, y de su guitarra, el maestro Tony Iommi, probablemente el mejor creador de riffs del rock setentero. Disfrutadlo... si podéis
lunes, febrero 19, 2007
Take another little piece of my heart
O de como se deja notar la influencia de Janis Joplin en el mundo del rock, incluso en una de las grandes voces blancas, Dusty Springfield. Mi canción favorita de esta pedazo de voz, lo que vuelve a demostrar mis gustos pedantes y superiores a la media de los mortales.
Si a alguno no os suena quien es, imaginaros a Uma Thurman andando descalza.
Si a alguno no os suena quien es, imaginaros a Uma Thurman andando descalza.
viernes, febrero 16, 2007
martes, febrero 13, 2007
You need love vs Whole lotta love
Conocido por cualquier melómano medianamente ebrio es el hecho de que Led Zeppelin basó muchos de sus éxitos en algunas canciones legendarias del blues sureño, y que ello le acarreó muchísimos problemas, y es algo por lo que Jimmy Page es considerado por muchos bluseros puristas como el mayor usurpador de la historia musical americana, pues, junto con el folk típicamente británico, el blues americano ha sido la base de sus mejores discos, desde el I hasta el Physical Graffiti, pasando por el infravalorado III.
El caso más célebre probablemente sea el de Whole lotta love, una de las mejores canciones de Led Zeppelin, que coge prestadas algunas letras de You need love, célebre pieza de Willie Dixon. Hasta aquí todo normal, porque también pasa en canciones como I can't quit you baby, Sinve I've been loving you, You shook me o Babe I'm gonna leave you. Willie Dixon escuchó la canción, y si no recuerdo mal, en 1985 inició un pleito para cobrar derechos de autor, a pesar de que la gran mayoría del blues provenga de canciones populares, se emperró en que era suya, y se llegó a un acuerdo con la banda. Desde entonces, aparece como autor en los recopilatorios posteriores que salieron de la banda.
El caso más célebre probablemente sea el de Whole lotta love, una de las mejores canciones de Led Zeppelin, que coge prestadas algunas letras de You need love, célebre pieza de Willie Dixon. Hasta aquí todo normal, porque también pasa en canciones como I can't quit you baby, Sinve I've been loving you, You shook me o Babe I'm gonna leave you. Willie Dixon escuchó la canción, y si no recuerdo mal, en 1985 inició un pleito para cobrar derechos de autor, a pesar de que la gran mayoría del blues provenga de canciones populares, se emperró en que era suya, y se llegó a un acuerdo con la banda. Desde entonces, aparece como autor en los recopilatorios posteriores que salieron de la banda.
jueves, febrero 08, 2007
Mask
Bueno, prometí que iba a escribir un texto sobre Iggy Pop, pero mentí. Le prometí a Mr. Ambiguo que pondría esta cancion para que el borracho, ex visitante de este blog que está demasiado ocupado últimamente, la aborreciera. Pues deseo cumplido Mr. Ambiguo. El próximo día tengo varias opciones... ya veré qué os coloco para celebrar el final de los exámenes.
lunes, febrero 05, 2007
Walking home together
Como no tengo demasiado tiempo para escribir y prometí poner a Iggy Pop, en el que escribiré uno de mis aburridos, pedantes, y en ocasiones sentimentales textos, vengo a poner algo rapidito y fácil de oir, Maceo Parker, uno de los mejores saxos de los últimos años que, haciendo una mezcla del jazz y el funky, ha conseguido que este estilo sea más fácil de escuchar para aquellos a los que no les gusta en exceso el jazz. Este es mi tema favorito de Southern Exposure, uno de sus mejores discos.
jueves, enero 25, 2007
Banderas de nuestros padres & Cartas desde Iwo Jima
Por casi todos nosotros es conocido que Clint Eastwood suele firmar el tema principal de sus bandas sonoras desde Sin Perdón, donde realizó el maravilloso Claudia's theme que se repetía a lo largo de toda la película hasta cerrar con ese monumental plano final con la guitarra sonando la película. Normalmente, siempre ha contado para las partituras de sus películas con Lennie Niehaus, que es a la música lo que Don Siegel a la dirección. Un tipo sobrio, que no hace nada complicado y que se centra en que su música no destaque por encima de lo que debe primar: la imagen. Pero ya con Million Dollar Baby Clint supo dar el paso a la composición de la banda sonora entera, creando una de las más famosas melodías de los últimos años, y que durante toda la película acompaña las andanzas de Frankie y Maggie.
En Banderas de nuestros padres ha vuelto a encargarse él de toda la banda sonora, y ha vuelto a crear un tema principal que se repite durante toda la cinta. Esta vez ha usado piezas de jazz, clásica como Vivaldi y demás piezas que ilustran la época que retrata la cinta. El tema principal me recuerda a una nana, aunque cuando irrumpen las trompetas y toma un cariz más épico, de marcha militar, pierde ese toque Clint. Como siempre, el piano tiene un lugar determinante.
Ahora se estrena Cartas desde Iwo Jima, y Clint no ha compuesto la bso. Ha sido su hijo, Kyle, al que pudimos ver interpretando a su sobrino en El aventurero de medianoche, que trataba sobre la carrera de un músico moribundo que busca una oportunidad en el country. Ha seguido la línea marcada por su padre y la composición radica en torno a un único leitmotiv. El piano vuelve a ser el principal instrumento.
En Banderas de nuestros padres ha vuelto a encargarse él de toda la banda sonora, y ha vuelto a crear un tema principal que se repite durante toda la cinta. Esta vez ha usado piezas de jazz, clásica como Vivaldi y demás piezas que ilustran la época que retrata la cinta. El tema principal me recuerda a una nana, aunque cuando irrumpen las trompetas y toma un cariz más épico, de marcha militar, pierde ese toque Clint. Como siempre, el piano tiene un lugar determinante.
Ahora se estrena Cartas desde Iwo Jima, y Clint no ha compuesto la bso. Ha sido su hijo, Kyle, al que pudimos ver interpretando a su sobrino en El aventurero de medianoche, que trataba sobre la carrera de un músico moribundo que busca una oportunidad en el country. Ha seguido la línea marcada por su padre y la composición radica en torno a un único leitmotiv. El piano vuelve a ser el principal instrumento.
jueves, enero 11, 2007
Cries from the midnight circus
Siempre suelo decir que los Pretty Things son el mayor ejemplo de lo que serían los Yardbirds si no se hubieran dispersado. Claro que entonces no tendríamos al Zeppelin de plomo... así que dejemos de jugar a Dios y centrémonos en este pasmoso comentario para aumentar mi gloria y autoensalzarme. Comenzaron, como todas las grandes bandas de rock, con el blues como arma principal, y el mejor rock americano, aunque bastante influenciados por los Stones (si no me equivoco, uno de sus miembros estuvo en una de las primeras formaciones de la banda más sobrevalorada de todos los tiempos), supieron abandonar ese camino siniesto jaggeriano y centrarse en el rock psicodélico más influenciado por el Sgt. Pepper's o bandas como The Doors o Uriah Heep.
Fueron el claro ejemplo de gran banda omitida en lo libros de historia debido a que nunca supieron dar el salto definitivo, a pesar de que Led Zeppelin les produjo algún que otro disco a través de Swan Song. Como Vanilla Fudge, Steppenwolf, los ya nombrados Uriah Heep o Kaleidoscope (ingleses y americanos, estos últimos, por cierto, eran la banda preferida de Jaime Página). Su disco más célebre es el S for Sorrow, de las primeras óperas rock de la historia de la música, y he leído en algún sitio que la primera... mis conocimientos no llegan a tanto. Ese disco me parece el más claro antecedente de alguna que otra banda, como Jethro Tull o Deep Purple, y que está claramente inspirado por el Sgt. Pepper's.
Sin embargo, mi disco favorito de la banda es el Parachute, continuación beatleliana del S for Sorrow. Si ya hablé de la inspiración de Pete Townshend o MacCa en The Raspberries, disco debut de la banda homónima, aquí es casi MacCa el que se lleva el pastel de las influencias, compartido con Lennon, aunque también hay alguna canción, como Cries from the midnight circus, que me parece al comienzo un sonido más propio de los Allman Brothers por el sonido de la guitarra, aunque palmas, la distorsión de la voz y demás instrumentos recuerden a los Fab Four y, nuevamente, al Sgt. Pepper's, aunque con un toque del primer hard rock. La canción que iba a escoger para ponerla en el postera Rain, una auténtica muestra del mejor rock psicodélico de la banda, pero finalmente he elegido Cries... Enjoy!
Fueron el claro ejemplo de gran banda omitida en lo libros de historia debido a que nunca supieron dar el salto definitivo, a pesar de que Led Zeppelin les produjo algún que otro disco a través de Swan Song. Como Vanilla Fudge, Steppenwolf, los ya nombrados Uriah Heep o Kaleidoscope (ingleses y americanos, estos últimos, por cierto, eran la banda preferida de Jaime Página). Su disco más célebre es el S for Sorrow, de las primeras óperas rock de la historia de la música, y he leído en algún sitio que la primera... mis conocimientos no llegan a tanto. Ese disco me parece el más claro antecedente de alguna que otra banda, como Jethro Tull o Deep Purple, y que está claramente inspirado por el Sgt. Pepper's.
Sin embargo, mi disco favorito de la banda es el Parachute, continuación beatleliana del S for Sorrow. Si ya hablé de la inspiración de Pete Townshend o MacCa en The Raspberries, disco debut de la banda homónima, aquí es casi MacCa el que se lleva el pastel de las influencias, compartido con Lennon, aunque también hay alguna canción, como Cries from the midnight circus, que me parece al comienzo un sonido más propio de los Allman Brothers por el sonido de la guitarra, aunque palmas, la distorsión de la voz y demás instrumentos recuerden a los Fab Four y, nuevamente, al Sgt. Pepper's, aunque con un toque del primer hard rock. La canción que iba a escoger para ponerla en el postera Rain, una auténtica muestra del mejor rock psicodélico de la banda, pero finalmente he elegido Cries... Enjoy!
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