O de como se deja notar la influencia de Janis Joplin en el mundo del rock, incluso en una de las grandes voces blancas, Dusty Springfield. Mi canción favorita de esta pedazo de voz, lo que vuelve a demostrar mis gustos pedantes y superiores a la media de los mortales.
Si a alguno no os suena quien es, imaginaros a Uma Thurman andando descalza.
lunes, febrero 19, 2007
viernes, febrero 16, 2007
martes, febrero 13, 2007
You need love vs Whole lotta love
Conocido por cualquier melómano medianamente ebrio es el hecho de que Led Zeppelin basó muchos de sus éxitos en algunas canciones legendarias del blues sureño, y que ello le acarreó muchísimos problemas, y es algo por lo que Jimmy Page es considerado por muchos bluseros puristas como el mayor usurpador de la historia musical americana, pues, junto con el folk típicamente británico, el blues americano ha sido la base de sus mejores discos, desde el I hasta el Physical Graffiti, pasando por el infravalorado III.
El caso más célebre probablemente sea el de Whole lotta love, una de las mejores canciones de Led Zeppelin, que coge prestadas algunas letras de You need love, célebre pieza de Willie Dixon. Hasta aquí todo normal, porque también pasa en canciones como I can't quit you baby, Sinve I've been loving you, You shook me o Babe I'm gonna leave you. Willie Dixon escuchó la canción, y si no recuerdo mal, en 1985 inició un pleito para cobrar derechos de autor, a pesar de que la gran mayoría del blues provenga de canciones populares, se emperró en que era suya, y se llegó a un acuerdo con la banda. Desde entonces, aparece como autor en los recopilatorios posteriores que salieron de la banda.
El caso más célebre probablemente sea el de Whole lotta love, una de las mejores canciones de Led Zeppelin, que coge prestadas algunas letras de You need love, célebre pieza de Willie Dixon. Hasta aquí todo normal, porque también pasa en canciones como I can't quit you baby, Sinve I've been loving you, You shook me o Babe I'm gonna leave you. Willie Dixon escuchó la canción, y si no recuerdo mal, en 1985 inició un pleito para cobrar derechos de autor, a pesar de que la gran mayoría del blues provenga de canciones populares, se emperró en que era suya, y se llegó a un acuerdo con la banda. Desde entonces, aparece como autor en los recopilatorios posteriores que salieron de la banda.
jueves, febrero 08, 2007
Mask
Bueno, prometí que iba a escribir un texto sobre Iggy Pop, pero mentí. Le prometí a Mr. Ambiguo que pondría esta cancion para que el borracho, ex visitante de este blog que está demasiado ocupado últimamente, la aborreciera. Pues deseo cumplido Mr. Ambiguo. El próximo día tengo varias opciones... ya veré qué os coloco para celebrar el final de los exámenes.
lunes, febrero 05, 2007
Walking home together
Como no tengo demasiado tiempo para escribir y prometí poner a Iggy Pop, en el que escribiré uno de mis aburridos, pedantes, y en ocasiones sentimentales textos, vengo a poner algo rapidito y fácil de oir, Maceo Parker, uno de los mejores saxos de los últimos años que, haciendo una mezcla del jazz y el funky, ha conseguido que este estilo sea más fácil de escuchar para aquellos a los que no les gusta en exceso el jazz. Este es mi tema favorito de Southern Exposure, uno de sus mejores discos.
jueves, enero 25, 2007
Banderas de nuestros padres & Cartas desde Iwo Jima
Por casi todos nosotros es conocido que Clint Eastwood suele firmar el tema principal de sus bandas sonoras desde Sin Perdón, donde realizó el maravilloso Claudia's theme que se repetía a lo largo de toda la película hasta cerrar con ese monumental plano final con la guitarra sonando la película. Normalmente, siempre ha contado para las partituras de sus películas con Lennie Niehaus, que es a la música lo que Don Siegel a la dirección. Un tipo sobrio, que no hace nada complicado y que se centra en que su música no destaque por encima de lo que debe primar: la imagen. Pero ya con Million Dollar Baby Clint supo dar el paso a la composición de la banda sonora entera, creando una de las más famosas melodías de los últimos años, y que durante toda la película acompaña las andanzas de Frankie y Maggie.
En Banderas de nuestros padres ha vuelto a encargarse él de toda la banda sonora, y ha vuelto a crear un tema principal que se repite durante toda la cinta. Esta vez ha usado piezas de jazz, clásica como Vivaldi y demás piezas que ilustran la época que retrata la cinta. El tema principal me recuerda a una nana, aunque cuando irrumpen las trompetas y toma un cariz más épico, de marcha militar, pierde ese toque Clint. Como siempre, el piano tiene un lugar determinante.
Ahora se estrena Cartas desde Iwo Jima, y Clint no ha compuesto la bso. Ha sido su hijo, Kyle, al que pudimos ver interpretando a su sobrino en El aventurero de medianoche, que trataba sobre la carrera de un músico moribundo que busca una oportunidad en el country. Ha seguido la línea marcada por su padre y la composición radica en torno a un único leitmotiv. El piano vuelve a ser el principal instrumento.
En Banderas de nuestros padres ha vuelto a encargarse él de toda la banda sonora, y ha vuelto a crear un tema principal que se repite durante toda la cinta. Esta vez ha usado piezas de jazz, clásica como Vivaldi y demás piezas que ilustran la época que retrata la cinta. El tema principal me recuerda a una nana, aunque cuando irrumpen las trompetas y toma un cariz más épico, de marcha militar, pierde ese toque Clint. Como siempre, el piano tiene un lugar determinante.
Ahora se estrena Cartas desde Iwo Jima, y Clint no ha compuesto la bso. Ha sido su hijo, Kyle, al que pudimos ver interpretando a su sobrino en El aventurero de medianoche, que trataba sobre la carrera de un músico moribundo que busca una oportunidad en el country. Ha seguido la línea marcada por su padre y la composición radica en torno a un único leitmotiv. El piano vuelve a ser el principal instrumento.
jueves, enero 11, 2007
Cries from the midnight circus
Siempre suelo decir que los Pretty Things son el mayor ejemplo de lo que serían los Yardbirds si no se hubieran dispersado. Claro que entonces no tendríamos al Zeppelin de plomo... así que dejemos de jugar a Dios y centrémonos en este pasmoso comentario para aumentar mi gloria y autoensalzarme. Comenzaron, como todas las grandes bandas de rock, con el blues como arma principal, y el mejor rock americano, aunque bastante influenciados por los Stones (si no me equivoco, uno de sus miembros estuvo en una de las primeras formaciones de la banda más sobrevalorada de todos los tiempos), supieron abandonar ese camino siniesto jaggeriano y centrarse en el rock psicodélico más influenciado por el Sgt. Pepper's o bandas como The Doors o Uriah Heep.
Fueron el claro ejemplo de gran banda omitida en lo libros de historia debido a que nunca supieron dar el salto definitivo, a pesar de que Led Zeppelin les produjo algún que otro disco a través de Swan Song. Como Vanilla Fudge, Steppenwolf, los ya nombrados Uriah Heep o Kaleidoscope (ingleses y americanos, estos últimos, por cierto, eran la banda preferida de Jaime Página). Su disco más célebre es el S for Sorrow, de las primeras óperas rock de la historia de la música, y he leído en algún sitio que la primera... mis conocimientos no llegan a tanto. Ese disco me parece el más claro antecedente de alguna que otra banda, como Jethro Tull o Deep Purple, y que está claramente inspirado por el Sgt. Pepper's.
Sin embargo, mi disco favorito de la banda es el Parachute, continuación beatleliana del S for Sorrow. Si ya hablé de la inspiración de Pete Townshend o MacCa en The Raspberries, disco debut de la banda homónima, aquí es casi MacCa el que se lleva el pastel de las influencias, compartido con Lennon, aunque también hay alguna canción, como Cries from the midnight circus, que me parece al comienzo un sonido más propio de los Allman Brothers por el sonido de la guitarra, aunque palmas, la distorsión de la voz y demás instrumentos recuerden a los Fab Four y, nuevamente, al Sgt. Pepper's, aunque con un toque del primer hard rock. La canción que iba a escoger para ponerla en el postera Rain, una auténtica muestra del mejor rock psicodélico de la banda, pero finalmente he elegido Cries... Enjoy!
Fueron el claro ejemplo de gran banda omitida en lo libros de historia debido a que nunca supieron dar el salto definitivo, a pesar de que Led Zeppelin les produjo algún que otro disco a través de Swan Song. Como Vanilla Fudge, Steppenwolf, los ya nombrados Uriah Heep o Kaleidoscope (ingleses y americanos, estos últimos, por cierto, eran la banda preferida de Jaime Página). Su disco más célebre es el S for Sorrow, de las primeras óperas rock de la historia de la música, y he leído en algún sitio que la primera... mis conocimientos no llegan a tanto. Ese disco me parece el más claro antecedente de alguna que otra banda, como Jethro Tull o Deep Purple, y que está claramente inspirado por el Sgt. Pepper's.
Sin embargo, mi disco favorito de la banda es el Parachute, continuación beatleliana del S for Sorrow. Si ya hablé de la inspiración de Pete Townshend o MacCa en The Raspberries, disco debut de la banda homónima, aquí es casi MacCa el que se lleva el pastel de las influencias, compartido con Lennon, aunque también hay alguna canción, como Cries from the midnight circus, que me parece al comienzo un sonido más propio de los Allman Brothers por el sonido de la guitarra, aunque palmas, la distorsión de la voz y demás instrumentos recuerden a los Fab Four y, nuevamente, al Sgt. Pepper's, aunque con un toque del primer hard rock. La canción que iba a escoger para ponerla en el postera Rain, una auténtica muestra del mejor rock psicodélico de la banda, pero finalmente he elegido Cries... Enjoy!
domingo, enero 07, 2007
Here, there and everywhere
El primer álbum de un grupo que tuve fue el ajado cassette de Revolver, de los más grandes, que pertenecía a mi padre desde años antes que yo naciera. Y siempre ha sido un disco que me llamó mucho la atención, antes incluso de empezar a escuchar cualquier atisbo de música o de fijarme en las bandas que serían referencia. Recuerdo que me fijé por primera vez en él un verano que fui con mi padre y mi hermano a comprar un perro para mi hermano, que por aquel entonces Jekyll y Mr. Hyde, por un lado adoraba a los animales y tenía la casa llena, pero luego no le duraban más de 2 semanas, 3 si eran animales con capacidad de autosuficiencia. Hacía un calor tremendo y empecé a ojear los discos que tenía mi padre en la guantera. No recuerdo más que uno, el que me llamó la atención, un cassette con la carátula en blanco y negro con muchas caras montadas una sobre otra, y yo en ese momento no conocía ni una canción de The Beatles, ni conocía a ningún miembro, ni nada, pero ese disco me llamó la atención como si estuviera destinado a formar parte de mí.
A los pocos años, mi padre me dijo: toma, escucha esto. Y era ese disco, el mismo que años antes me había dejado marcado por su caratula, y desde entonces, empecé a escucharlo hasta ser, probablemente, mi disco favorito, y el primer cd que me compré de mi propio bolsillo. Es probablemente la referencia musical a la que más ligado estoy, más que cualquier otro disco de los Fab Four o de cualquier otro grupo, y que significó el primer paso para culminar la única discografía completa que tengo de una banda, y que terminé hace dos años adquiriendo el Magical Mistery Tour por unos nada baratos 18 euros (el señor Corte Inglés vive sumergido en el miedo desde que sabe que me tiene como enemigo). Se suele decir que es el mejor disco del siglo XX, que es el mejor disco que ha compuesto cualquier músico rock, que es un disco absolutamente perfecto... y no les falta razón, yo pondría la mano en el fuego por él
a pesar del magistral disco fruto del fugaz paso de Marcos Domínguez al country con su Oda al general Lee y todos los grandes liberadores del hombre blanco, que contó con la colaboración de Ted Nugent y del cadáver de Ronnie Van Zant.
Otro recuerdo que me une a Revolver es de la última, o penúltima vez que fui a Madrid con mi padre. Puse el cassette en el coche, y me pasé todo el camino cantandolo una y otra vez, y la canción que va a sonar hoy no sé si es de las mejores que tiene, para mi sí, y de las más bonitas, o al menos yo tengo ese concepto desde mi infancia y un gran número de recuerdos atado a ella en particular y a Got to get you into my life y Eleanor Rigby, que me pone triste desde siempre... la homenajeada sabe quien es de sobra, así que a ella va dedicado.
Por cierto, aquí os dejo uno de mis regalos de reyes, la biografía oficial de The Beatles, y con esta, si no cuento mal, ya tengo cuatro biografías diferentes XD
A los pocos años, mi padre me dijo: toma, escucha esto. Y era ese disco, el mismo que años antes me había dejado marcado por su caratula, y desde entonces, empecé a escucharlo hasta ser, probablemente, mi disco favorito, y el primer cd que me compré de mi propio bolsillo. Es probablemente la referencia musical a la que más ligado estoy, más que cualquier otro disco de los Fab Four o de cualquier otro grupo, y que significó el primer paso para culminar la única discografía completa que tengo de una banda, y que terminé hace dos años adquiriendo el Magical Mistery Tour por unos nada baratos 18 euros (el señor Corte Inglés vive sumergido en el miedo desde que sabe que me tiene como enemigo). Se suele decir que es el mejor disco del siglo XX, que es el mejor disco que ha compuesto cualquier músico rock, que es un disco absolutamente perfecto... y no les falta razón, yo pondría la mano en el fuego por él
a pesar del magistral disco fruto del fugaz paso de Marcos Domínguez al country con su Oda al general Lee y todos los grandes liberadores del hombre blanco, que contó con la colaboración de Ted Nugent y del cadáver de Ronnie Van Zant.
Otro recuerdo que me une a Revolver es de la última, o penúltima vez que fui a Madrid con mi padre. Puse el cassette en el coche, y me pasé todo el camino cantandolo una y otra vez, y la canción que va a sonar hoy no sé si es de las mejores que tiene, para mi sí, y de las más bonitas, o al menos yo tengo ese concepto desde mi infancia y un gran número de recuerdos atado a ella en particular y a Got to get you into my life y Eleanor Rigby, que me pone triste desde siempre... la homenajeada sabe quien es de sobra, así que a ella va dedicado.
Por cierto, aquí os dejo uno de mis regalos de reyes, la biografía oficial de The Beatles, y con esta, si no cuento mal, ya tengo cuatro biografías diferentes XD
martes, diciembre 19, 2006
Life on Mars
El otro día estaba yo viendo la Premier League en Canal Plus. Era un Manchester United-Manchester City, que finalmente ganó el United, por si a alguien le interesa. Cuando terminó el partido, quité el Digital+ y puse un momento la tele normal, esperanzado de coger en la Sexta Futurama. Pero nada. Total, puse la 1, y cuando me dispuse a apagar la tele, empezó un anuncio, y dije: a mi la música me resulta extrañamente familiar. Era el típico anuncio pretendidamente sentimental que hace ahora TVE con motivo de su 50 aniversario. Y la canción que sonaba es la misma que encabeza el título. Life on Mars, de, si no recuerdo mal, Hunky Dory, de Bowie.
Yo he de reconocer que no soy demasiado fan de Bowie. Si me gusta, y lo suelo escuchar bastante, pero no le considero ni mucho menos uno de los artistas cuya discografía me llevaría a una isla desierta anteponiéndolo a Beatles, Led Zepp o Pink Floyd. No soy ningún experto en su discografía, y apenas hay discos que considere imprescindibles para mi. El que sí sería sagrado sería, sin duda alguna, The rise and fall of Ziggy Stardust. Me parece un disco casi casi perfecto, y mi favorito de este camaleón. Tiene temazos como Ziggy Stardust, Starman o Sufragette City, sobre todo este último, que me recuerda de forma alucinante a Lou Reed y a la Velvet.
Cuando normalmente quiero picar a Mr. Ambiguo le digo que Bowie me parece un mediocre y un músico del montón. No lo pienso, pero la verdad es que algunos de sus discos surgidos a partir de los 80 me hacen pensarlo a veces. Probablemente, estaría dentro del top ten de artistas durante la década de los 70 (siempre presidida por Led Zeppelin y con los Rolling Stones fuera de ella, ¿Por quién me tomáis?), para mí, detrás de Iggy (lo siento mucho, pero entre Bowie e Iggy me quedo con este último). Bueno, en breve espero postear una canción de este señor, pero versionada por Nirvana, que para mí es la única versión de una de esas canciones tan grandes que alcanza el nivel del original, The man who sold the world.
Los dos siguientes post serán dedicatorias, una que debí hacer el domingo, y otra que se me ocurrió ayer mismo mientras ojeaba mis casettes de The Beatles. ¿Quién será?
Por cierto, aviso para el señor Corte inglés, como vuelva a ver un disco de Led Zeppelin en la categoría de heavy al lado de Kiss o demás, le quemo el kiosko, que lo sepa.
Yo he de reconocer que no soy demasiado fan de Bowie. Si me gusta, y lo suelo escuchar bastante, pero no le considero ni mucho menos uno de los artistas cuya discografía me llevaría a una isla desierta anteponiéndolo a Beatles, Led Zepp o Pink Floyd. No soy ningún experto en su discografía, y apenas hay discos que considere imprescindibles para mi. El que sí sería sagrado sería, sin duda alguna, The rise and fall of Ziggy Stardust. Me parece un disco casi casi perfecto, y mi favorito de este camaleón. Tiene temazos como Ziggy Stardust, Starman o Sufragette City, sobre todo este último, que me recuerda de forma alucinante a Lou Reed y a la Velvet.
Cuando normalmente quiero picar a Mr. Ambiguo le digo que Bowie me parece un mediocre y un músico del montón. No lo pienso, pero la verdad es que algunos de sus discos surgidos a partir de los 80 me hacen pensarlo a veces. Probablemente, estaría dentro del top ten de artistas durante la década de los 70 (siempre presidida por Led Zeppelin y con los Rolling Stones fuera de ella, ¿Por quién me tomáis?), para mí, detrás de Iggy (lo siento mucho, pero entre Bowie e Iggy me quedo con este último). Bueno, en breve espero postear una canción de este señor, pero versionada por Nirvana, que para mí es la única versión de una de esas canciones tan grandes que alcanza el nivel del original, The man who sold the world.
Los dos siguientes post serán dedicatorias, una que debí hacer el domingo, y otra que se me ocurrió ayer mismo mientras ojeaba mis casettes de The Beatles. ¿Quién será?
Por cierto, aviso para el señor Corte inglés, como vuelva a ver un disco de Led Zeppelin en la categoría de heavy al lado de Kiss o demás, le quemo el kiosko, que lo sepa.
viernes, diciembre 15, 2006
Let there be rock
Parto de la base de que todos, al menos una vez en nuestras vidas, hemos escuchado AC/DC. O al menos los nacidos a partir de 1979. ¿Que no? ¿Quién de vosotros no ha escuchado uno de los riffs más famosos de la historia? Como alguno estáis pensando, en efecto, me refiero a Highway to hell, una canción que, por muy sobreexpuesta y radiada que esté, no deja de ser un temazo, y el icono de una banda legendaria.
Y hablando de iconos. Pocas imágenes serán más célebres en la historia del rock que la de Angus Young (Javi, este si es el de los pantalones cortos) vestido de colegial, pegado a su Gibson, haciendo el Duckwalk, en homenaje al monstruo Chuck Berry.
Y es que la primera vez que uno escucha AC/DC, que probablemente será Highway to hell, sabe que esa canción es famosa por algo, porque es de esas piezas que no se olvidan, y una de las cosas que marca su estilo es la voz de Bon Scott. Como dije de Lemmy, quizás sea una voz sucia, y con un timbre un tanto apagado, pero cuando el cabrón se pone frenético, es imposible que no te sientas atraído por su música, porque irradia un carisma abrumador. Y como ha dicho el impçio mayor en su respuesta al post anterior, era una de las personas más queridas del rock de los 70. Ozzy, gran amigo suyo, le compuso, junto con Randy Rhoads, el magno, Suicide Solution. Una casualidad, a mi parecer, es que el mejor álbum de la banda no lo cante él. Back in black es probablemente el mejor disco de AC/DC, que comienza con las campanas de Hell's bells, y aún recuerdo cuando pusieron la canción en el campo del Schalke, todos los sevillistas con el himno del Arrebato y yo con AC/DC. De imaginar lo que podría haber sido ese disco con la voz de Bon Scott se me ponen los pelos de punta. Brian Johnson merece todo mi respeto, porque mantiene el tipo bastante bien, pero no es Bon Scott. El disco se editó así en honor a Bon, todo de negro.

Es una banda que, como todas las grandes del rock, se basa en el blues. Un blues bastante retorcido y sucio, pero blues al fin y al cabo, y Angus Young supo asimilar todas sus influencias, desde Chuck Berry hasta Robert Johnson, pasando por Jimmy Page o B.B. King, para crear unos riffs únicos y unas melodías que se te quedan grabadas en la memoria. El otro día estaba viendo unos vídeos suyos en Londres, y todos corriendo, y en especial Bon Scott, sin camiseta, y lo que menos parecían era una banda de rock, parecían unos acabaos, un yonki treintañero acompañado de cuatro adolescentes imberbes, en especial Angus Young, que no perdió esa cara de teenager pajillero hasta que no empezó a perder pelo.

La canción que voy a poner está lejos de ser una de mis favoritas, Let there be rock, ya que yo pensaba poner The Jack, Live Wire (¡QUÉ BAJO!) Dirty Deeds done dirty cheaps, Big Balls, Rocker, o alguna del Higway to hell... pero como al señor Impío le apetecía poner esta, no podía negarme, puesto que acertó la pregunta del anterior post. Enjoy!
Y hablando de iconos. Pocas imágenes serán más célebres en la historia del rock que la de Angus Young (Javi, este si es el de los pantalones cortos) vestido de colegial, pegado a su Gibson, haciendo el Duckwalk, en homenaje al monstruo Chuck Berry.
Y es que la primera vez que uno escucha AC/DC, que probablemente será Highway to hell, sabe que esa canción es famosa por algo, porque es de esas piezas que no se olvidan, y una de las cosas que marca su estilo es la voz de Bon Scott. Como dije de Lemmy, quizás sea una voz sucia, y con un timbre un tanto apagado, pero cuando el cabrón se pone frenético, es imposible que no te sientas atraído por su música, porque irradia un carisma abrumador. Y como ha dicho el impçio mayor en su respuesta al post anterior, era una de las personas más queridas del rock de los 70. Ozzy, gran amigo suyo, le compuso, junto con Randy Rhoads, el magno, Suicide Solution. Una casualidad, a mi parecer, es que el mejor álbum de la banda no lo cante él. Back in black es probablemente el mejor disco de AC/DC, que comienza con las campanas de Hell's bells, y aún recuerdo cuando pusieron la canción en el campo del Schalke, todos los sevillistas con el himno del Arrebato y yo con AC/DC. De imaginar lo que podría haber sido ese disco con la voz de Bon Scott se me ponen los pelos de punta. Brian Johnson merece todo mi respeto, porque mantiene el tipo bastante bien, pero no es Bon Scott. El disco se editó así en honor a Bon, todo de negro.
Es una banda que, como todas las grandes del rock, se basa en el blues. Un blues bastante retorcido y sucio, pero blues al fin y al cabo, y Angus Young supo asimilar todas sus influencias, desde Chuck Berry hasta Robert Johnson, pasando por Jimmy Page o B.B. King, para crear unos riffs únicos y unas melodías que se te quedan grabadas en la memoria. El otro día estaba viendo unos vídeos suyos en Londres, y todos corriendo, y en especial Bon Scott, sin camiseta, y lo que menos parecían era una banda de rock, parecían unos acabaos, un yonki treintañero acompañado de cuatro adolescentes imberbes, en especial Angus Young, que no perdió esa cara de teenager pajillero hasta que no empezó a perder pelo.
La canción que voy a poner está lejos de ser una de mis favoritas, Let there be rock, ya que yo pensaba poner The Jack, Live Wire (¡QUÉ BAJO!) Dirty Deeds done dirty cheaps, Big Balls, Rocker, o alguna del Higway to hell... pero como al señor Impío le apetecía poner esta, no podía negarme, puesto que acertó la pregunta del anterior post. Enjoy!
lunes, diciembre 11, 2006
¿¿¿???
Hoy voy a poner uno de los post más cortos que jamás se van a ver en este blog, aunque muchos digan que son largos. Voy a proponer algo sencillo: adivinar quién canta. Es su primer grupo, y está fuera del registro por el que se hizo famoso. Entiendo que la mayoría no acierte, pero el Impío mayor no puede fallar. En dos días pondré una canción del grupo de este hombre. Por cierto, si alguien pensaba mirar el título, he cambiado el nombre.
P.D. No me he olvidado de Bowie
P.D. No me he olvidado de Bowie
viernes, diciembre 08, 2006
Ogre Battle
Alargando la mano acercóse después
al osado señor que en su lecho yacía,
palpó con su garra al heróico Beowulf.
Rápido entonces alzóse el valiente
dispuesto al ataque. Allá de inmediato
quedó convencido el falaz criminal
de que nunca en el mundo, jamás en la tierra,
con otro topó que tan fuerte agarrara.
Terror espantoso le vino en su pecho:
con súbita prisa invadióle el deseo
de huir al fangal con los malos demonios.
¡Encontróse con algo que nunca hasta entonces
allá le ocurriera!
El pariente de Hýglac pensó en las palabras
que dijo esa tarde: apretando con fuerza,
en la garra del ogro los dedos rompió.
El gigante tiraba, el varón no cedía;
el monstruo famoso trataba de huir,
procuraba escapar, si posible le fuera,
a su ciénaga oculta. ¡Su zarpa notaba
en el puño enemigo! ¡Mal en el Hérot
le fue en su visita al feroz malhechor!
Resonaba en la estancia, gran miedo tenía
la gente danesa, los bravos señores
que el burgo habitaban. ¡Disputábanse ambos
con furia terrible el hermoso palacio!
Fue gran maravilla que firme la sala
aguantase el combate, que en pie resistiese
la excelsa morada; pero fuerte la hacían,
por dentro y por fuera, tirantes de hierro
muy bien trabajados. Abundante destrozo
causó entre los bancos que le oro adornaba
-así se refiere- la horrible pelea.
Nunca pensaron los sabios del pueblo
que nadie en el mundo pudiese dañar
de tan mala manera la rica mansión,
la adornada con cuernos, si no era prendida
y quemada en las llamas.
Poderoso y extraño se oía un rugido.
Era mucho el espanto de todos los hombres
del pueblo danés que afuera del muro
escuchaban los gritos, el lamento del ogro
enemigo de dios, su canción de derrota,
el quejido doliente de un ser infernal.
Agarrábalo firme elvarón cuya fuerza
ninguno igualaba de todos los hombres
que entonces vivían. Decidido se hallaba
el señor de guerreros a hacer que muriese
el voraz visitante; no creía que a nadie
trajera provecho el que vivo quedase.
En torno a Beowulf sus bravos blandían
las viejas espadas queriendo salvar
de peligro a su jefe, al famoso señor,
si posible les fuera. Mas aquellos vasallos
de recio coraje, que por todos los lados
poníanle acoso al dañino enemigo,
no hallaban la forma de herirlo de muerte:
al torvo proscrito espada ninguna
que hubiese en el mundo, ni el hierro mejor
abatirlo podía, pues él con su magia
hechizaba las armas, sus filos de guerra.
El destino, no obstante ordenó que este día
su fin llegase al feroz malhechor
y que por siempre se hundiera en el reino infernal
de los malos demonios.
Allá comprendió el que tantas desgracias
le había causado con gozo perverso
al género humano -oponíase a Dios-
que poco su cuerpo aguantarle podría;
por la mano atrapado teníalo el bravo,
el pariente de Hýglac. ¡Cada uno del otro
la muerte buscaba! Dolor espantoso
el monstruo sintió: ahora en el hombro
un hueco mostraba; los tendones saltaron,
rompiósele el hueso. ¡Fue de Beowulf
la gloriosa victoria! Herido de muerte
Grendel huyó a su ciénaga oculta,
a su torva guarida; claramente veía
que al término ya de su vida llegaba,
al fin de sus días. El fiero combate
acabó con las penas del pueblo danés.
Salvó de este modo el de lejos llegado
animoso y prudente, la sala de Hródgar,
la libró de enemigos. Satisfecho quedó
de su hazaña nocturnas. El príncipe gauta
cumplió su promesa a la gente skyldinga,
así terminado con todos los males
y horribles desgracias que antaño sufrieron,
las grandes injurias que mucho agobiaron
al pueblo danés. Como claro trofeo,
el varón victorioso la mano colgó
con el brazo y el hombro -completa se hallaba
la garra de Grendel- de la alta techumbre.
Acabáis de leer un fragmento de la obra de épica anglosajona Beowulf, que narra como el héroe homónimo derrota al ogro Grendel en el palacio del rey danés, que no es Poulsen, por si alguno se lo preguntaba, si no Hródgar. En ella Beowulf logra cortarle el brazo al ogro infernal y lo cuelga en la sala del Hérot, palacio real, a modo de trofeo. Todo ello es un pequeño anticipio para Queen, Ogre Battle, del Queen II. Enjoy it!
al osado señor que en su lecho yacía,
palpó con su garra al heróico Beowulf.
Rápido entonces alzóse el valiente
dispuesto al ataque. Allá de inmediato
quedó convencido el falaz criminal
de que nunca en el mundo, jamás en la tierra,
con otro topó que tan fuerte agarrara.
Terror espantoso le vino en su pecho:
con súbita prisa invadióle el deseo
de huir al fangal con los malos demonios.
¡Encontróse con algo que nunca hasta entonces
allá le ocurriera!
El pariente de Hýglac pensó en las palabras
que dijo esa tarde: apretando con fuerza,
en la garra del ogro los dedos rompió.
El gigante tiraba, el varón no cedía;
el monstruo famoso trataba de huir,
procuraba escapar, si posible le fuera,
a su ciénaga oculta. ¡Su zarpa notaba
en el puño enemigo! ¡Mal en el Hérot
le fue en su visita al feroz malhechor!
Resonaba en la estancia, gran miedo tenía
la gente danesa, los bravos señores
que el burgo habitaban. ¡Disputábanse ambos
con furia terrible el hermoso palacio!
Fue gran maravilla que firme la sala
aguantase el combate, que en pie resistiese
la excelsa morada; pero fuerte la hacían,
por dentro y por fuera, tirantes de hierro
muy bien trabajados. Abundante destrozo
causó entre los bancos que le oro adornaba
-así se refiere- la horrible pelea.
Nunca pensaron los sabios del pueblo
que nadie en el mundo pudiese dañar
de tan mala manera la rica mansión,
la adornada con cuernos, si no era prendida
y quemada en las llamas.
Poderoso y extraño se oía un rugido.
Era mucho el espanto de todos los hombres
del pueblo danés que afuera del muro
escuchaban los gritos, el lamento del ogro
enemigo de dios, su canción de derrota,
el quejido doliente de un ser infernal.
Agarrábalo firme elvarón cuya fuerza
ninguno igualaba de todos los hombres
que entonces vivían. Decidido se hallaba
el señor de guerreros a hacer que muriese
el voraz visitante; no creía que a nadie
trajera provecho el que vivo quedase.
En torno a Beowulf sus bravos blandían
las viejas espadas queriendo salvar
de peligro a su jefe, al famoso señor,
si posible les fuera. Mas aquellos vasallos
de recio coraje, que por todos los lados
poníanle acoso al dañino enemigo,
no hallaban la forma de herirlo de muerte:
al torvo proscrito espada ninguna
que hubiese en el mundo, ni el hierro mejor
abatirlo podía, pues él con su magia
hechizaba las armas, sus filos de guerra.
El destino, no obstante ordenó que este día
su fin llegase al feroz malhechor
y que por siempre se hundiera en el reino infernal
de los malos demonios.
Allá comprendió el que tantas desgracias
le había causado con gozo perverso
al género humano -oponíase a Dios-
que poco su cuerpo aguantarle podría;
por la mano atrapado teníalo el bravo,
el pariente de Hýglac. ¡Cada uno del otro
la muerte buscaba! Dolor espantoso
el monstruo sintió: ahora en el hombro
un hueco mostraba; los tendones saltaron,
rompiósele el hueso. ¡Fue de Beowulf
la gloriosa victoria! Herido de muerte
Grendel huyó a su ciénaga oculta,
a su torva guarida; claramente veía
que al término ya de su vida llegaba,
al fin de sus días. El fiero combate
acabó con las penas del pueblo danés.
Salvó de este modo el de lejos llegado
animoso y prudente, la sala de Hródgar,
la libró de enemigos. Satisfecho quedó
de su hazaña nocturnas. El príncipe gauta
cumplió su promesa a la gente skyldinga,
así terminado con todos los males
y horribles desgracias que antaño sufrieron,
las grandes injurias que mucho agobiaron
al pueblo danés. Como claro trofeo,
el varón victorioso la mano colgó
con el brazo y el hombro -completa se hallaba
la garra de Grendel- de la alta techumbre.
Acabáis de leer un fragmento de la obra de épica anglosajona Beowulf, que narra como el héroe homónimo derrota al ogro Grendel en el palacio del rey danés, que no es Poulsen, por si alguno se lo preguntaba, si no Hródgar. En ella Beowulf logra cortarle el brazo al ogro infernal y lo cuelga en la sala del Hérot, palacio real, a modo de trofeo. Todo ello es un pequeño anticipio para Queen, Ogre Battle, del Queen II. Enjoy it!
lunes, diciembre 04, 2006
Me and the devil blues
Robert Johnson podría ser considerado como la primera leyenda del rock n roll. Pero lo de leyenda va más allá de lo típico que se cuenta de que murió joven y consumido por las drogas. Su vida en sí ya fue leyenda, una auténtica historia de película, y yo llegaría a dudar de su existencia si no fuera por las 29 canciones que dejó y las dos fotos por las que se le conoce. Desde su nacimiento hasta su muerte, todo lo que se sabe de él es que fué un nómada que anduvo por todo el sur de Estados Unidos aprendiendo a tocar la guitarra y follándose a prostitutas y mujeres casadas, además de ser un tipo violento y alcoholizado, una mezcla entre Lee Marvin y Afi. Si normalmente suelo decir que Jimi Hendrix es el mejor guitarrista y el más influyente, se lo debe a este genio, que fue su mayor inspiración cuando el monstruo de Seattle empezó tocando en pequeñas bandas de blues.
Comenzó siendo un guitarrista bastante mediocre, ensimismado más en dominar el uso de la armónica mientras su madre trabajaba en las plantaciones de algodón. De su escasa habilidad para tocar la guitarra y que posteriormente sea recordado como un monstruo del instrumento viene la leyenda, una más, de que selló un pacto con el diablo. Como normalmente se dice, si alguien quiere tocar el mejor blues, debe ir a un cruce de caminos de un estado del sur de los Estados Unidos y tocar unos acordes a las 12 en punto de la noche. Entonces, el diablo se aparecera y se podrá firmar un trato con el que ser capaz de tocar el blues mejor que nadie. Pues bien, yo no dudo de que este hombre lo hizo. La primera vez que lo escuché fue porque el ambiguo Marcos Domínguez me habló de él, hace un año o así, y es de esas cosas que tu piensas: ¿Cómo coño no lo he escuchado antes?.
Algo parecido debió sentir Keith Richard. El otro día, en la Casa del libro, había un gran libro que se titulaba Blues, y la portada era una de las dos fotos por las que se conoce a Robert Johnson. Estuve ojeándolo por encima y contaba qe Keith Richard la primera ver que lo escuchó en casa de, si no me equivoco, Brian Jones, le preguntó a Jones que quién era el otro guitarrista. Richards palideció cuando este le dijo que era únicamente Robert Johnson quien tocaba la guitarra. Maestro de maestros, Led Zeppelin, Clapton, Allman Brothers, Dylan o Grateful Dead le han versionado o han asumido sus composiciones para crear a partir de ellas. En otra categoría van los Rolling Stones, que ni son maestros ni nada, solo unas momias seniles que se dedican a vivir de la época de Brian Jones (chúpate esa, Mick Jagger).
En principio iba a poner mi favorita de Johnson, Preaching Blues, pero creo que con el asunto de la leyenda del cruce de caminos le iba mejor esta. Os dejo con Me and the devil blues.
Por cierto, dicen que murió envenenado por le marido de una de sus amantes. Se admiten apuestas para saber si es cierto.
Comenzó siendo un guitarrista bastante mediocre, ensimismado más en dominar el uso de la armónica mientras su madre trabajaba en las plantaciones de algodón. De su escasa habilidad para tocar la guitarra y que posteriormente sea recordado como un monstruo del instrumento viene la leyenda, una más, de que selló un pacto con el diablo. Como normalmente se dice, si alguien quiere tocar el mejor blues, debe ir a un cruce de caminos de un estado del sur de los Estados Unidos y tocar unos acordes a las 12 en punto de la noche. Entonces, el diablo se aparecera y se podrá firmar un trato con el que ser capaz de tocar el blues mejor que nadie. Pues bien, yo no dudo de que este hombre lo hizo. La primera vez que lo escuché fue porque el ambiguo Marcos Domínguez me habló de él, hace un año o así, y es de esas cosas que tu piensas: ¿Cómo coño no lo he escuchado antes?.
Algo parecido debió sentir Keith Richard. El otro día, en la Casa del libro, había un gran libro que se titulaba Blues, y la portada era una de las dos fotos por las que se conoce a Robert Johnson. Estuve ojeándolo por encima y contaba qe Keith Richard la primera ver que lo escuchó en casa de, si no me equivoco, Brian Jones, le preguntó a Jones que quién era el otro guitarrista. Richards palideció cuando este le dijo que era únicamente Robert Johnson quien tocaba la guitarra. Maestro de maestros, Led Zeppelin, Clapton, Allman Brothers, Dylan o Grateful Dead le han versionado o han asumido sus composiciones para crear a partir de ellas. En otra categoría van los Rolling Stones, que ni son maestros ni nada, solo unas momias seniles que se dedican a vivir de la época de Brian Jones (chúpate esa, Mick Jagger).
En principio iba a poner mi favorita de Johnson, Preaching Blues, pero creo que con el asunto de la leyenda del cruce de caminos le iba mejor esta. Os dejo con Me and the devil blues.
Por cierto, dicen que murió envenenado por le marido de una de sus amantes. Se admiten apuestas para saber si es cierto.
sábado, diciembre 02, 2006
Wild West End
Jo, es más aburrido que la discografía de Dire Straits. Este ha sido uno de los chistes de Padre de familia que menos gracia me ha hecho, por no decir ninguna. Catalogar a Dire Straits de banda aburrida sólo esta al alcance de garrulos, pijos, canis, y demás calaña. Son los mismos que afirman que El jazz y el blues son un coñazo (Para ellos, jazz y blues es lo mismo) o Lo que tu escuchas es música de viejo (Esto ya me lo han dicho alguna vez). Lo que he de reconocer es que Dire Straits es un grupo de rock atípico. Surgieron en una época en la que, en Inglaterra, si no eras punk o heavy, estabas casi abocado al fracaso, y su base no era otra que el rock clásico de los años 50 y comienzos de los 60, el rock 'n' roll americano.
En aquella época, algo que no fuera atronar los oídos de cualquier forma posible, era un sacrilegio, ya que nacieron en el fin de una época y en el comienzo de otra. Grandes bandas como Led Zeppelin, AC/DC, Black Sabbath, Deep Purple o The Band iban a desaparecer o a cambiar, fuera por lo que fuera. Y en la época del triunfo de Sex Pistols, del Lust for Life de Iggy Pop, del inicio heavy del hasta entonces punk Judas Priest, de la aparición de unos jovenzuelos Iron Maiden, de las dos obras maestras de The Clash, London Calling y Sandinista, que apareciera Dire Straits, fue algo totalmente extraño... aunque refrescante, las cosas como son. Y lo hizo con uno de los temas insignia de la banda, Sultans of Swing, muestra del mejor rock clásico. No sabría decirlo a ciencia cierta, pero dicen que consiguieron fichar por una discográfica cuando tocaron este tema en directo, que sirvió luego como single de su primer disco, llamado como la banda.
Es uno de los escasos grupos que me gusta todo lo que hizo. Tanto su primera etapa, dedicada al rock puro y duro, como la siguiente, con toques de blues, jazz y hasta gospel. Cuando Mark Knopfler descubrió la producción, quizás se le fue un pelín la mano, pero aún así supo sacar temas brutales, como Private investigations, Your latest trick (acojonante el saxo), The man's too strong o Brother in arms. Pero la canción que yo os voy a poner va a ser del primer álbum. Wild west end es una de esas canciones que significan mucho para mi, por nostalgia, y recuerdos. Además, me tranquiliza, y el ritmo de la canción me transporta, por decirlo de alguna manera, ya que es una de las piezas más líricas del grupo. Cuando fui a Alemania con el Sevilla, me pasé buena parte del viaje escuchándola, y es otro de los muchos recuerdos que me unen a esta canción, que quizás no sea la más grande de Dire Straits, pero para mi es la que más significa.
En aquella época, algo que no fuera atronar los oídos de cualquier forma posible, era un sacrilegio, ya que nacieron en el fin de una época y en el comienzo de otra. Grandes bandas como Led Zeppelin, AC/DC, Black Sabbath, Deep Purple o The Band iban a desaparecer o a cambiar, fuera por lo que fuera. Y en la época del triunfo de Sex Pistols, del Lust for Life de Iggy Pop, del inicio heavy del hasta entonces punk Judas Priest, de la aparición de unos jovenzuelos Iron Maiden, de las dos obras maestras de The Clash, London Calling y Sandinista, que apareciera Dire Straits, fue algo totalmente extraño... aunque refrescante, las cosas como son. Y lo hizo con uno de los temas insignia de la banda, Sultans of Swing, muestra del mejor rock clásico. No sabría decirlo a ciencia cierta, pero dicen que consiguieron fichar por una discográfica cuando tocaron este tema en directo, que sirvió luego como single de su primer disco, llamado como la banda.
Es uno de los escasos grupos que me gusta todo lo que hizo. Tanto su primera etapa, dedicada al rock puro y duro, como la siguiente, con toques de blues, jazz y hasta gospel. Cuando Mark Knopfler descubrió la producción, quizás se le fue un pelín la mano, pero aún así supo sacar temas brutales, como Private investigations, Your latest trick (acojonante el saxo), The man's too strong o Brother in arms. Pero la canción que yo os voy a poner va a ser del primer álbum. Wild west end es una de esas canciones que significan mucho para mi, por nostalgia, y recuerdos. Además, me tranquiliza, y el ritmo de la canción me transporta, por decirlo de alguna manera, ya que es una de las piezas más líricas del grupo. Cuando fui a Alemania con el Sevilla, me pasé buena parte del viaje escuchándola, y es otro de los muchos recuerdos que me unen a esta canción, que quizás no sea la más grande de Dire Straits, pero para mi es la que más significa.
miércoles, noviembre 29, 2006
24-2-1943/29-11-2001
¿ Quién le iba a decir a este muchacho de 17 años, cuando fue expulsado de Alemania por trabajar y ser menor de edad, que apenas 3 años después de ello iba a pasar a convertirse en leyenda con los Quarry men, posteriormente conocidos como The Beatles con la inclusión de Ringo Starr a la batería? Pues así fue, apenas 5 o 6 años después, se convertía en el guitarrista principal del grupo más grande que ha dado la historia de la música, pero al mismo tiempo se convertía también en su gran maldición, al quedar relegado su enorme talento a un segundo plano debido al liderazgo de Lennon y McCa. De sus composiciones en The Beatles es casi imposible quedarse con una sola, pero Sinatra llegó a reconocer que Something era la mejor canción de amor que jamás había oído, compuesta a Patti Boyd. Pero su gran obra maestra llegó en su primer disco solitario tras dejar la banda, pues ya había sacado dos en solitario con The Beatles. All things must pass es probablemente el disco que cualquier músico querría hacer, cargado de su variedad musical, y su habitual misticismo. Pero lamentablemente, su estrella se fue apagando con el paso del tiempo hasta que en los 80 volvió a resurgir con Cloud Nine y la fundación de la banda Travelling Wilburis, con algunos genios como Dylan o Roy Orbison. Siempre fue un hombre alejado de cualquier revuelo, y siempre que lo armó fue por una buena causa, como el monumental Concert for Bangladesh, algo que sólo él podía lograr. Pero hace justamente 5 años, George nos dejó, pero no creo que él quiera que pensemos que está en en un lugar peor, puescomo el propio Harrison decía en The Art of dying, la muerte no tiene por qué ser algo malo. Quizás se trate de una superación de nuestras ataduras físicas, y el paso a ser una entidad perfecta, alejada de cualquier preocupación y sencillamente esperar en pos de la eternidad sabiendo que las preocupaciones propias de la vida han desaparecido.
Este año, una de las cosas que me alegraron fue el hecho de poder comprarme al fin All things must pass, y ver el Concert for George grabado en su memoria al año de morir. Fueron Dylan, McCartney, Ringo, Eric Clapton, Billy Preston y más compañeros y amigos que tocaron con él a lo largo de su vida. La verdad es que pasé todo el visionado del concierto con un nudo en el estómago, emocionado, viendo como sus mejores temas eran versionados por grandes músicos, pero sin duda alguna, el momento que más me emocionó fue cuando su hijo Dhani, acompañado de todos los demás, tocaron una canción simbólica, Wah Wah, y que a mi siempre me alegra cuando tengo un mal día. Para mi ese momento supero a cualquier concierto de cualquier otra gran banda de la historia de la música.
Fue conocido como el Beatle solitario, y en realidad lo fue, una figura enigmática, y básica en la historia del rock, aunque un tipo solidario que siempre será recordado por su arte y por su genialidad, por la capacidad de hacernos sentir cosas únicas con cada una de sus composiciones, y por aparecer siempre con una sonrisa en la cara. No puedo escribir nada que le llegue a su altura, así que únicamente, hasta siempre George.

He will be alive while his guitar keeps weeping gently
Este año, una de las cosas que me alegraron fue el hecho de poder comprarme al fin All things must pass, y ver el Concert for George grabado en su memoria al año de morir. Fueron Dylan, McCartney, Ringo, Eric Clapton, Billy Preston y más compañeros y amigos que tocaron con él a lo largo de su vida. La verdad es que pasé todo el visionado del concierto con un nudo en el estómago, emocionado, viendo como sus mejores temas eran versionados por grandes músicos, pero sin duda alguna, el momento que más me emocionó fue cuando su hijo Dhani, acompañado de todos los demás, tocaron una canción simbólica, Wah Wah, y que a mi siempre me alegra cuando tengo un mal día. Para mi ese momento supero a cualquier concierto de cualquier otra gran banda de la historia de la música.
Fue conocido como el Beatle solitario, y en realidad lo fue, una figura enigmática, y básica en la historia del rock, aunque un tipo solidario que siempre será recordado por su arte y por su genialidad, por la capacidad de hacernos sentir cosas únicas con cada una de sus composiciones, y por aparecer siempre con una sonrisa en la cara. No puedo escribir nada que le llegue a su altura, así que únicamente, hasta siempre George.
He will be alive while his guitar keeps weeping gently
lunes, noviembre 27, 2006
Stairway to heaven vs. Kashmir
Led Zeppelin es una de esas bandas en las que elegir una única canción para representarlos sería algo casi imposible. Whole Lotta love, Baby i'm gonna leave you, Since I've been loving you, Rock 'n' roll, Immigrant Song, The rain song, Achilles last stand... pero normalmente la canción que se suele utilizar para ellos no es otra que Stairway to heaven. Es conocida por ser la canción más pinchada en la historia de la radio estadounidense, y el símbolo de una banda que hizo del misticismo y la leyenda su bandera. De ella se ha dicho que contenía mensajes satánicos, que si es una alegoría de Aleister Crowley, que si están fundamentadas en los escritos fantásticos del maestro J.R.R. Tolkien... numerosas leyendas, la gran mayoría infundadas, y basadas en alguna fantasía de un yonki de los 70 que creyó oír que Satán le hablaba a través de la voz al revés de Robert Plant. Lo que si es cierto es que es una canción perfecta. Desconozco si es la mejor canción de la historia, pero no estaría sobrante ahí si se la eligiera así. Me parece una de esas canciones que sólo se hacen una vez, y que por mucho que un grupo quiera volver a repetir ese nivel, jamás lo conseguirá. Tiene épica, tiene romanticismo, tiene ópera, tiene rock duro... en sí podría decirse que es una ópera de 8 minutos, conteniendo en ella altibajos, fluctuaciones en la composición, para acabar con un final apoteósico y con el llamado "mejor Solo de todos los tiempos". Jimmy Page y John Paul Jones afirmaban con rotundidad que era la mejor canción que habían hecho, y la que mejor representaba el espíritu Led Zepp... ahora entenderéis el por qué del vs. del título.
Y es que Robert Plant y John Bonham consideraban la mejor pieza del Physical Graffiti como la mejor canción de la banda y la que mejor representaba sus sentimientos como grupo musical. Y es que por raro que parezca, teniendo a un monstruo de los riffs como Jaime Página en la banda, el que creó este riff no fue otro que el genial Bonzo. Y es que con sus "árboles" consiguió crear un riff pesado, duro, que da sensación de que se va a romper la batería, algo que en él no es de extrañar, y de lo que puede dar cuenta Ian Paice. Aunque lo cierto es que, en principio, el origen de la temática de la canción viene de un viaje de Plant y Page a Marruecos, y consumidos por no sé qué sustancia, que debía ser muy potente, visto lo visto el resultado de la canción, decidieron componer una pieza casi tan emblemática como Stairway to heaven, y les salió esta muestra del rock más duro que se pueda escuchar jamás, y que deja en bragas a todos esos sucedaneos de heavy salidos ahora y que quieren ser más duros y malotes que nadie. La canción destaca también por no tener ningún Solo de Jimmy Page, por lo que ha sido considerada por algunos como menos e imperfecta... insensatos. El otro día estaba viendo Ocean's twelve en mi casa, y de repente me empiezo a descojonar cuando Matt Damon dice: Oh, let the sun beat down upon my face, stars to fill my dream. I am a traveler of both time and space, to be where I have been. Mi padre se me queda mirando y me dice: niño, ¿Tú eres gilipollas o qué te pasa?. Probablemente, el 99% de los que vieron la película no entendieron el chiste, pero eso pasa por no tener cultura musical...
Disfrutad ambas y decid cuál os gusta más, y si estás de parte de Page y Jones, o de Plant y Bonham.
Quién acierte qué canción posteo el miércoles y por qué, a lo mejor se lleva un premio.
Y es que Robert Plant y John Bonham consideraban la mejor pieza del Physical Graffiti como la mejor canción de la banda y la que mejor representaba sus sentimientos como grupo musical. Y es que por raro que parezca, teniendo a un monstruo de los riffs como Jaime Página en la banda, el que creó este riff no fue otro que el genial Bonzo. Y es que con sus "árboles" consiguió crear un riff pesado, duro, que da sensación de que se va a romper la batería, algo que en él no es de extrañar, y de lo que puede dar cuenta Ian Paice. Aunque lo cierto es que, en principio, el origen de la temática de la canción viene de un viaje de Plant y Page a Marruecos, y consumidos por no sé qué sustancia, que debía ser muy potente, visto lo visto el resultado de la canción, decidieron componer una pieza casi tan emblemática como Stairway to heaven, y les salió esta muestra del rock más duro que se pueda escuchar jamás, y que deja en bragas a todos esos sucedaneos de heavy salidos ahora y que quieren ser más duros y malotes que nadie. La canción destaca también por no tener ningún Solo de Jimmy Page, por lo que ha sido considerada por algunos como menos e imperfecta... insensatos. El otro día estaba viendo Ocean's twelve en mi casa, y de repente me empiezo a descojonar cuando Matt Damon dice: Oh, let the sun beat down upon my face, stars to fill my dream. I am a traveler of both time and space, to be where I have been. Mi padre se me queda mirando y me dice: niño, ¿Tú eres gilipollas o qué te pasa?. Probablemente, el 99% de los que vieron la película no entendieron el chiste, pero eso pasa por no tener cultura musical...
Disfrutad ambas y decid cuál os gusta más, y si estás de parte de Page y Jones, o de Plant y Bonham.
Quién acierte qué canción posteo el miércoles y por qué, a lo mejor se lleva un premio.
viernes, noviembre 24, 2006
Dee
Randy Rhoads es uno de los mejores guitarristas que ha dado el siglo XX, más completo, casi perfecto. Pero también tuvimos la desgracia de que pasó a la leyenda demasiado pronto. Su estilo con la guitarra es sencillamente de un absoluto genio. Contando con una base de música clásica, Randy supo sacar todo el jugo que pudo a los escasos 4 discos que publicó en vida, dos con Quiet Riot, y dos con Ozzy Osbourne, el primero de ellos Blizzard of Oz, es uno de esos discos que sólo salen una vez en la vida, perfecto. Fue un tipo capaz de conjugar técnica y creatividad como pocos ha habido en la historia de la música, siendo un tipo que metía sus (brutales) solos en beneficio de la canción, y de la banda, y no para lucir más que ningún otro miembro y ser la estrellita, creando riffs únicos como los de Crazy Train u Over the mountain, aunque sigue siendo etiquetado como corremastiles. Y sus solos son de los más completos que he llegado a ver. Cuando he visto tocar a gente alguno de sus solos, especialmente el de Mr. Crowley, te planteas: ¿Por qué se empeñan en tocar lo perfecto si sus torpes dedos apenas son capaces de tocar un acorde?
Yo le descubrí en mi último año de colegio, hablando con Marquitos, probablemente mi mejor amigo de Umbrete, sobre guitarristas. Empezamos a nombrar a varios, y mientras él se iba por Kirk Hammett, Adrien Smith o K.K Downing, yo elegía a Jimmy Page, Eric Clapton, Jimi Hendrix o Pete Townshend. Entonces, un amigo suyo, cuyo nombre no recuerdo, dijo: ¿No habéis oído a Randy Rhoads con Ozzy? Y ambos nos quedamos con cara de estúpido, porque a mi ni me sonaba. Yo hasta ese momento, consideraba sacrilegio todo lo relacionado con Ozzy post Black Sabbath, hasta que escuhé Crazy Train. Escuchar ese ritmo, sa velocidad, esos solos... fue como escuchar una guitarra completamente nueva, dentro de un movimiento musical que se basa en la repetición de los mismos cánones. Al poco de conocer a Randy Rhoads, conocí a su homónimo sevillano no sindicado, mi pequeño e impío sosías Randy.
Decenas de imitadores randynianos han surgido tras escucharlo. Con poner Youtube ya lo ves. Y cometen un gran sacrilegio, tocan Dee con eléctrica. Es como freír jamón de Jabugo, como mezclar un vino de crianza con Coca Cola... un crimen que debería estar penado por la ley. Esta es una canción que para él, y para todos sus fans, entre los que me incluyo, guarda un componente sentimental, pues está compuesta en honor a su madre Dolores, cuyo diminutivo es Dee, y que es como una especie de testamento musical, siendo su pieza más personal e íntima, y en la que se puede apreciar que es algo más que un mero corremastiles...
Aquí os dejo la primera versión, la original de estudio del Blizzard of Oz
Y aquí la versión en directo que grabaron en el Music Hall de Cleveland, uno de esos instantes de pura magia, donde se le puede escuchar tocando como si estuviera a nuestro lado...
Yo le descubrí en mi último año de colegio, hablando con Marquitos, probablemente mi mejor amigo de Umbrete, sobre guitarristas. Empezamos a nombrar a varios, y mientras él se iba por Kirk Hammett, Adrien Smith o K.K Downing, yo elegía a Jimmy Page, Eric Clapton, Jimi Hendrix o Pete Townshend. Entonces, un amigo suyo, cuyo nombre no recuerdo, dijo: ¿No habéis oído a Randy Rhoads con Ozzy? Y ambos nos quedamos con cara de estúpido, porque a mi ni me sonaba. Yo hasta ese momento, consideraba sacrilegio todo lo relacionado con Ozzy post Black Sabbath, hasta que escuhé Crazy Train. Escuchar ese ritmo, sa velocidad, esos solos... fue como escuchar una guitarra completamente nueva, dentro de un movimiento musical que se basa en la repetición de los mismos cánones. Al poco de conocer a Randy Rhoads, conocí a su homónimo sevillano no sindicado, mi pequeño e impío sosías Randy.
Decenas de imitadores randynianos han surgido tras escucharlo. Con poner Youtube ya lo ves. Y cometen un gran sacrilegio, tocan Dee con eléctrica. Es como freír jamón de Jabugo, como mezclar un vino de crianza con Coca Cola... un crimen que debería estar penado por la ley. Esta es una canción que para él, y para todos sus fans, entre los que me incluyo, guarda un componente sentimental, pues está compuesta en honor a su madre Dolores, cuyo diminutivo es Dee, y que es como una especie de testamento musical, siendo su pieza más personal e íntima, y en la que se puede apreciar que es algo más que un mero corremastiles...
Aquí os dejo la primera versión, la original de estudio del Blizzard of Oz
Y aquí la versión en directo que grabaron en el Music Hall de Cleveland, uno de esos instantes de pura magia, donde se le puede escuchar tocando como si estuviera a nuestro lado...
jueves, noviembre 23, 2006
One
Yo de U2 no puedo decir demasiadas cosas... al menos demasiadas cosas buenas. Son un grupo con el que intento tener el menor contacto, pues siempre me ha parecido que su música es una mascarada barata al servicio de los intereses del señor Bono (el cantante, no el minijjjtro). Musicalmente, destacaría a The Edge. Aunque no me parece un genio de la guitarra, si me parece un tío con bastante técnica, aunque ciertamente, con escasa creatividad.
Canciones suyas que me guste... 2, 3 como mucho. Una de ellas es In the name of the father, el tema central de la banda sonora de En el nombre del padre, que precisamene pusieron ayer en Canal Sur. Y otra canción del, si no recuerdo mal, Achtung baby, donde la batería suena a pura batería, no a producción sintetizadora que cambia todos los instrumentos, algo que yo aborrezco. Esta que voy a poner ahora la he escuchado ahora mismo, puesto que se debe a que el mariconeti me ayudó a poner canciones aquí sin necesidad del puto radioblog, que no funciona, y qué menos que hacerle esta pequeña dedicatoria-petición.
U2 es un grupo que, como ya he dicho antes, me parece una mascarada total para engrandecer a Bono, un cantante con ínfulas de Dios, que se cree capaz de poder mover el mundo solo, y que tiene el concepto de si mismo como si fuera el nuevo Gandhi. Es irónico que un hombre que quiere ir de solidario destaque por ser un hombre que vive en la más absoluta opulencia y cuyo símbolo son unas gafas de ultradiseño modernísimas y que, por supuesto,costarán un riñón...
¿Lo mejor que han hecho? Esto sin duda
Y bueno, no voy a seguir poniendo a caer de un burro a esta panda de irlandeses, que en el fondo tendrán alma de borrachuzos...
Canciones suyas que me guste... 2, 3 como mucho. Una de ellas es In the name of the father, el tema central de la banda sonora de En el nombre del padre, que precisamene pusieron ayer en Canal Sur. Y otra canción del, si no recuerdo mal, Achtung baby, donde la batería suena a pura batería, no a producción sintetizadora que cambia todos los instrumentos, algo que yo aborrezco. Esta que voy a poner ahora la he escuchado ahora mismo, puesto que se debe a que el mariconeti me ayudó a poner canciones aquí sin necesidad del puto radioblog, que no funciona, y qué menos que hacerle esta pequeña dedicatoria-petición.
U2 es un grupo que, como ya he dicho antes, me parece una mascarada total para engrandecer a Bono, un cantante con ínfulas de Dios, que se cree capaz de poder mover el mundo solo, y que tiene el concepto de si mismo como si fuera el nuevo Gandhi. Es irónico que un hombre que quiere ir de solidario destaque por ser un hombre que vive en la más absoluta opulencia y cuyo símbolo son unas gafas de ultradiseño modernísimas y que, por supuesto,costarán un riñón...
¿Lo mejor que han hecho? Esto sin duda
Y bueno, no voy a seguir poniendo a caer de un burro a esta panda de irlandeses, que en el fondo tendrán alma de borrachuzos...
lunes, noviembre 20, 2006
Go all the way
La primera vez que escuché a esta banda, se me vinieron dos cosas a la cabeza. Beatles y Who. Y ciertamente, al igual que a los Vanilla, a The Raspberries los descubrí gracias a internet, buscando información de The Who, y la verdad es que se ha convertido en otra de mis debilidades, debido a la inteligente mezcla que hicieron de la British Invasion, y que sobre todo bebieron de la fase Mod, con unas guitarras endurecidas del Pete Townshend de Boris the Spider. Pero hablando de influencias, también es cierto que este fue su gran problema, sobre todo en los primeros discos, pues no conseguían desmarcarse de la senda de los Fab Four y The Who, haciendo algo demasiado parecido, aunque brillante no obstante, sobre todo en alguna canción cantada con piano, que parece directamente de McCa.
Un grupo del que, sinceramente, sé pocas cosas, aunque he de reconocer que su primer álbum es sencillamente brillante. The Raspberries es uno de esos álbumes que se abren con una pieza casi perfecta, como hace Whole Lotta Love en Led Zeppelin II o Taxman en Revolver. En el riff principal de Go all the way podemos ver como la mayor influencia de la banda fue la guitarra de Townshend, y unos coros totalmente Beatles. Luego sacan un par de temas que están a la misma altura, como el ágil Come around and see me o la balada I saw the light, muy beatleliana, aunque la mejor canción que tienen, bajo mi punto de vista, es Go all the way, la que vamos a escuchar ahora.
Una última anécdota. Cuando al poco de entrar en la universidad tuvimos que grabar un corto sobre continuidad, nos pusimos al trabajo. Nos llevó toda la mañana, pero al final lo hicimos. Estamos montando el corto, y cuando está acabado, nos disponemos a verlo. Estaba quedando de puta madre, hasta que de repente se escucha un silbido. Era un servidor cantando esta canción, y tirando el trabajo de toda una mañana por la borda. Así que niños y niñas, nunca silbéis.
Quiero pedir disculpas a Hal por no poder poner One, de U2, tal y como le prometí, pero es que el radioblog está farruco. Será la próxima que ponga.
Un grupo del que, sinceramente, sé pocas cosas, aunque he de reconocer que su primer álbum es sencillamente brillante. The Raspberries es uno de esos álbumes que se abren con una pieza casi perfecta, como hace Whole Lotta Love en Led Zeppelin II o Taxman en Revolver. En el riff principal de Go all the way podemos ver como la mayor influencia de la banda fue la guitarra de Townshend, y unos coros totalmente Beatles. Luego sacan un par de temas que están a la misma altura, como el ágil Come around and see me o la balada I saw the light, muy beatleliana, aunque la mejor canción que tienen, bajo mi punto de vista, es Go all the way, la que vamos a escuchar ahora.
Una última anécdota. Cuando al poco de entrar en la universidad tuvimos que grabar un corto sobre continuidad, nos pusimos al trabajo. Nos llevó toda la mañana, pero al final lo hicimos. Estamos montando el corto, y cuando está acabado, nos disponemos a verlo. Estaba quedando de puta madre, hasta que de repente se escucha un silbido. Era un servidor cantando esta canción, y tirando el trabajo de toda una mañana por la borda. Así que niños y niñas, nunca silbéis.
Quiero pedir disculpas a Hal por no poder poner One, de U2, tal y como le prometí, pero es que el radioblog está farruco. Será la próxima que ponga.
lunes, noviembre 13, 2006
Shotgun
Cuando hace casi dos años me pusieron internet, lo primero que hice fue descargarme varias pelis que tenía pendientes y varias discografías, como Beatles, Zeppelin, Dire Straits, o Deep Purple. Desde entonces, hay una página que para mi se ha vuelto básica, y es Aloha.com. De esa página me ayudé para aumentar mis limitados conocimientos musicales, e intentar descubrir cosas nuevas, algo que mucha gente detesta, especialmente cierto sector que omitiré.
Buscando info sobre mis bandas predilectas, comence a curiosear nuevos estilos. Así cuando busqué cosas sobre Deep Purple me apareció Uriah Heep. Cuando puse The Who, vi que había una evolución del power-pop llamados Raspberries, y cuando puse rock psicodélico, descubrí a uno de esos grupos que normalmente suelen pasar inadvertidos dentro de los grandes circuitos musicales, y que son eclipsados por las grandes bandas. Vanilla Fudge es uno de esos casos que ejemplifica a la perfección lo expuesto. Tienen un ritmo que destaca sobre todo por el batería Carmine Appice, sustituto de Joel Brennan, que desde que lo descubrí, se ha convertido en una de mis absolutas debilidades, pues se marca varios solos tremendos y fue probablemente el que inició el ritmo del heavy, antes incluso que Bonham, Paice o Roger Taylor.
Su primer disco me gustó más bien poco, porque contenía todo versiones de diferentes bandas, entre ella los Fab Four, y ya sabéis que a mi so de versionar a los grandes como que no me gusta. Pero uno de los siguientes álbumes que sacaron, Near the beginning, se convirtió en una de esas piezas de coleccionistas, contando sólo con 5 canciones, pero casi todas ellas a un nivel perfecto. Son probablemente como una versión más endurecida de Jefferson Airplane o The Doors, con retazos del mejor Cream, alcanzando por momentos una brillantez que sólo consiguen las bandas más grandes. Pero al sacar pocos discos, fueron una banda que pasó demasiado pronto a la historia. Una lástima, pero aquí os dejo este temazo del Near the beginning, Shotgun, para que comprobéis el alto calibre de la banda, especialmente del batería.
Por cierto, gracias al mariconeti, he conseguido poner canciones que no están en radioblog. Esta es la primera de ellas, así que ahora, por fin, habrá más variedad.
Buscando info sobre mis bandas predilectas, comence a curiosear nuevos estilos. Así cuando busqué cosas sobre Deep Purple me apareció Uriah Heep. Cuando puse The Who, vi que había una evolución del power-pop llamados Raspberries, y cuando puse rock psicodélico, descubrí a uno de esos grupos que normalmente suelen pasar inadvertidos dentro de los grandes circuitos musicales, y que son eclipsados por las grandes bandas. Vanilla Fudge es uno de esos casos que ejemplifica a la perfección lo expuesto. Tienen un ritmo que destaca sobre todo por el batería Carmine Appice, sustituto de Joel Brennan, que desde que lo descubrí, se ha convertido en una de mis absolutas debilidades, pues se marca varios solos tremendos y fue probablemente el que inició el ritmo del heavy, antes incluso que Bonham, Paice o Roger Taylor.
Su primer disco me gustó más bien poco, porque contenía todo versiones de diferentes bandas, entre ella los Fab Four, y ya sabéis que a mi so de versionar a los grandes como que no me gusta. Pero uno de los siguientes álbumes que sacaron, Near the beginning, se convirtió en una de esas piezas de coleccionistas, contando sólo con 5 canciones, pero casi todas ellas a un nivel perfecto. Son probablemente como una versión más endurecida de Jefferson Airplane o The Doors, con retazos del mejor Cream, alcanzando por momentos una brillantez que sólo consiguen las bandas más grandes. Pero al sacar pocos discos, fueron una banda que pasó demasiado pronto a la historia. Una lástima, pero aquí os dejo este temazo del Near the beginning, Shotgun, para que comprobéis el alto calibre de la banda, especialmente del batería.
Por cierto, gracias al mariconeti, he conseguido poner canciones que no están en radioblog. Esta es la primera de ellas, así que ahora, por fin, habrá más variedad.
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